Aoscuras. Así están los dirigentes de los gremios privados en el inicio de una de las rondas paritarias más complejas de las últimas décadas. Decenas de acuerdos entre sindicatos y sectores empresarios vencen entre diciembre y enero, o tienen revisiones previstas, y no hay ninguna referencia que pueda servir de base como para acordar incrementos que sean suficientes para paliar el vertiginoso aumento del costo de vida.
La recesión que se viene amenaza con detonar despidos, lo que genera más desconcierto que el propio de la brutal caída del salario por impacto de la inflación.
En el Palacio 6 de Julio, el escenario es similar: el intendente Daniel Passerini ya anticipó que a partir de 2024, los salarios de los empleados municipales se moverán según la suba de la recaudación y no de la inflación, como viene ocurriendo hasta ahora y desde hace un par de años.
Ambas decisiones impulsaron la conflictividad gremial: tanto el Suoem como el conjunto de sindicatos que representa a los empleados públicos provinciales está en estado de alerta. Los provinciales, de hecho, anunciaron un paro de 24 horas para este martes que luego se levantó. Si bien el detonante fue el fallido aumento de los aportes personales para fondear la Caja y el Apross, la idea de no cumplir con la cláusula gatillo enardeció el humor en el interior de las reparticiones públicas.
PRIVADOS DE AUMENTO
En el ámbito privado, hay un variado abanico de casos en cuanto a las fechas de vencimiento de los acuerdos, pero un problema común: cuánto pedir de suba y cada cuánto negociar nuevos ajustes.
Ese gremio, junto con los plásticos, los molineros, la industria del cuero, los metalúrgicos, la Unión de Trabajadores de Carga y Descarga, los químicos y varios del transporte, entre otros, tienen revisiones a finales de este mes.
“Estamos en una situación muy complicada”, le dijo a La Voz Rubén Urbano, secretario general de la CGT Córdoba. “Si se para la producción industrial, vamos a estar frente a un programa de gobierno al que no le interesa levantar al país, porque la Argentina se levanta con las industrias, no solamente con la producción del campo, ni con el turismo o los servicios”, agregó el metalúrgico que lidera la UOM en Córdoba y forma parte del gremio a nivel nacional.
“Es un panorama bastante oscuro, en especial porque al parecer la idea es una apertura indiscriminada de las importaciones para productos que en muchos casos vienen con muy bajos costos fiscales, lo que hace que las empresas no puedan competir”, explicó.
Según Urbano, “los empresarios locales, lejos de asustarse por este tema, seguramente se van a dedicar a importar y vender en lugar de producir”. “La política se corrió del medio, el mercado está en la centralidad, y el mercado hace eso: libre importación, libre comercialización y a las empresas les va a sobrar gente”, analizó temiendo una ola de despidos.
ESCENARIO COMPLEJO
Desde la Uocra –filial Córdoba–, Néstor Chavarría ve “un gobierno que va improvisando sobre la marcha”, donde “no hay un programa económico, ni un plan político”.
Los empleados de la construcción tenían revisión en diciembre, pero se juntarán con las empresas los primeros días de enero para “re-re-discutir”, graficó el dirigente, ya que hubo ya una readecuación previa del mismo acuerdo. “La cláusula nuestra vence en marzo, el 31, pero se dejó la puerta abierta por si la inflación superaba el 12% que acordamos para diciembre; y más vale que la superó”, analizó.
La Uocra, además de discutir salarios, peleará para que las obras no se detengan. “Venimos haciendo todas las gestiones para que no se paralice todo. Ya tuvimos una reunión con la gente de Infraestructura y con el Ministerio del Interior para que las que están en proceso no se paren y para que arranquen los trabajos que están licitados y adjudicados”, amplió Chavarría.
La idea del gremio, uno de los más comprometidos porque el presidente Javier Milei adelantó que el Estado nacional no hará más obra pública, es que todos los sectores se sienten en una mesa amplia de discusión. “Queremos hacer como hizo Portugal para salir de la crisis, con concertaciones, en las que se planteen qué obras puede hacer el sector privado y qué trabajos son necesarios que haga el Estado porque a los privados no les convienen”, explicó.
Respecto de la frecuencia de los nuevos acuerdos paritarios, el dirigente cree que “van a tener que ser mensuales, pero eso supone un desgaste tremendo”.
“Es una locura. Además hay que tener en cuenta el tema de los costos de las obras, que aumentan todos los días”, agregó quien representa poco más de 22 mil empleados en toda la provincia.
Uno de los gremios que cerró la semana pasada fue el Sindicato Petrolero de Córdoba, que representa, entre otros, a los empleados de las estaciones de servicio. El incremento acordado es del 25% retroactivo a noviembre, un 20% en diciembre y una suma fija de 30 mil pesos que, en porcentaje, representa aproximadamente un 16%, aunque por única vez.
Se vuelven a juntar en enero para discutir el primer trimestre del año. Desde abril a diciembre, lograron un 115%.

