«Las obras sociales están en crisis terminal»: la advertencia de CGT sobre el sistema de salud

El secretario de Acción Social de la CGT y titular de Obras Sanitarias, José Luis Lingeri, alertó sobre la crisis de financiamiento de las obras sociales ante la licuación de los salarios y la ausencia de ayudas del Estado. Aseguró que hoy los gremios deben inyectar fondos propios para sostener prestaciones básicas.

José Luis Lingeri, secretario de Acción Social de la Confederación General del Trabajo (CGT) y conductor del Sindicato Gran Buenos Aires de Trabajadores de Obras Sanitarias (SGBATOS), lanzó una fuerte advertencia sobre el financiamiento del sistema de salud que protege a millones de trabajadores a través de las obras sociales sindicales. El gremialista explicó que el desequilibrio entre el costo de las prestaciones médicas y los ingresos reales de los trabajadores generó un cuello de botella que pone en riesgo la cobertura sanitaria de las familias afiliadas.

Un sistema desfinanciado y sin auxilio estatal

Lingeri puso el foco en la estructura de ingresos del sistema, recordando que las obras sociales se sostienen exclusivamente con el esfuerzo privado de la seguridad social. A diferencia de otros esquemas de protección, aquí el Estado no cumple un rol de aportante. “No aporta al sistema de obras sociales, esto es puramente financiado por el aporte de los trabajadores y el empleador”, aclaró el dirigente.

Actualmente, el sistema opera bajo una presión asfixiante con una tasa de sostenimiento del 9%, compuesta por el 6% del empleador y el 3% del trabajador. Sin embargo, esta ecuación matemática, que históricamente garantizó el acceso a la salud, hoy resulta insuficiente frente a una inflación, que corre más rápido que las paritarias, y un costo de medicamentos e insumos médicos que se rige por valores internacionales.

El mito de la «caja» y la crisis en las prestaciones de las obras sociales

En su descargo, Lingeri salió al cruce de los discursos que estigmatizan el manejo de los fondos de las organizaciones gremiales. Lejos de la opulencia que sugieren algunos sectores políticos, el líder de Obras Sanitarias describió un escenario de supervivencia donde los sindicatos deben desviar recursos de otras áreas para cubrir baches en la salud.

“Hoy muchas obras sociales no pueden prestar servicios”, admitió con crudeza, y señaló que el concepto de «caja sindical» es, en realidad, el aporte genuino que hoy se usa para combatir la crisis del sistema prestacional. En esa línea, subrató la situación es tan dramática que “la mayoría de las obras sociales hoy subsisten por el aporte que se transfiere de la parte sindical a la obra social”.

El salario como variable de ajuste sanitario

La conclusión de la central obrera es clara: mientras el salario real siga perdiendo la carrera contra la inflación, la salud sindical será «inviable». El agravamiento de la situación salarial golpea directamente el corazón del financiamiento, ya que, al ser aportes porcentuales sobre el sueldo bruto, la caída del ingreso real se traduce automáticamente en una caída de la calidad y cantidad de prestaciones médicas.

Con este escenario, la CGT, que elaboró un informe a cargo de la secretaría que encabeza Lingeri, busca poner en agenda la necesidad urgente de una revisión del esquema de salud, advirtiendo que el modelo que durante décadas fue un orgullo del movimiento obrero argentino hoy se encuentra, en palabras del dirigente gremial, en una “crisis terminal”.

 

FUENTE: Mundo Gremial