Whirlpool cerró su planta, despidió a más de 300 obreros y el sindicato exige la reubicación de los empleados

La compañía dejará de tener un perfil productivo para pasar a ser una mera importadora de productos terminados desde China, lo que generó un fuerte rechazo del gremio metalúrgico.

La empresa Whirlpool anunció el miércoles, de manera sorpresiva, el cierre de su planta de producción ubicada en el Parque Industrial de Pilar, en la provincia de Buenos Aires. Esta decisión corporativa implicó el despido de sus más de 300 trabajadores y representa un cambio profundo en el modelo de negocio de la firma en el país.

La compañía dejará de tener un perfil productivo para pasar a ser una mera importadora de productos terminados desde China, lo que generó un fuerte rechazo del gremio metalúrgico. El sindicato Unión Obrera Metalúrgica (UOM) comenzó las negociaciones para reclamar la reubicación de los empleados desvinculados.

Cierre sorpresivo y el impacto en los trabajadores

La noticia cayó como un balde de agua fría sobre los empleados. La empresa comunicó los despidos de manera sorpresiva luego de decidir cerrar la planta que operaba en Pilar para reconvertirse en una importadora de productos terminados.

La planta productiva, que se dedicaba a la fabricación de electrodomésticos, pasaría ahora a convertirse en un simple centro de acopio y distribución de los artículos importados, confirmaron fuentes cercanas a la empresa.

Uno de los trabajadores afectados, quien se identificó como Cabezas , relató la abrupta situación: «No nos dieron ningún aviso previo. Nos acaban de desvincular a toda la empresa, incluido el personal de administración, recursos humanos. Cierran completamente y nos trajeron un transporte para el que se quiera ir», señaló.

La velocidad y la forma en que se ejecutó la desvinculación generaron incertidumbre y malestar entre los más de 300 empleados.

Los argumentos de la empresa y la crisis de competitividad

En cuanto a los argumentos vertidos por los directivos de Whirlpool para justificar el cese de la producción local, el mismo trabajador precisó la explicación que recibieron:

«Nos dijeron que bajaron muy de golpe las ventas y que ya no compite la marca dentro del mercado», mencionó Cabezas, vinculando esta situación al ingreso de las importaciones .

El trabajador precisó que la diferencia de costos en el mercado local es notable: un lavarropas Whirlpool con capacidad para 7 kilos tiene un valor de venta que oscila entre 800 mil y un millón de pesos, mientras que «una marca china puede conseguirse una mitad de precio». Esta disparidad de precios, producto de la competencia con productos extranjeros, parece ser el eje central de la decisión corporativa de mudar el modelo de negocios.

El reclamo de la UOM y la búsqueda de soluciones

Tras el anuncio del cierre, la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) intervino inmediatamente para defender la fuente de trabajo de sus afiliados. El principal reclamo del gremio apunta a la reubicación de los trabajadores desvinculados en otras plantas que la empresa posee en el país o en otras firmas del sector.

Según informó Minuto Uno, la mesa de negociación entre el sindicato, la empresa y las autoridades laborales se activó con el objetivo de encontrar una solución que mitigue el impacto social del cierre. La UOM argumenta que la empresa tiene la capacidad económica y logística para absorber a una parte de los despedidos, o bien facilitar su traspaso a otras compañías que requieran mano de obra especializada.

El gremio sostiene que la decisión de Whirlpool de pasar de un modelo productivo a uno puramente importador afecta directamente el empleo industrial argentino y sienta un precedente peligroso para otras compañías del sector. La preocupación se centra en cómo impactará esta nueva política de importaciones en la producción nacional y en la estabilidad de los puestos de trabajo. Las negociaciones se mantienen abiertas y se espera una pronta respuesta de la empresa a la propuesta gremial.

FUENTE: ADN Sur