El estudio, titulado “Del ajuste al estancamiento salarial con destrucción de empresas y empleo”, señaló que la desaceleración de la inflación hacia niveles cercanos al 2% permitió moderar la pérdida de los ingresos, aunque sin generar una mejora sostenida para los trabajadores.
En junio, el promedio de los aumentos negociados en convenios colectivos fue del 2,3%, por encima de la inflación mensual del 1,9%. Sin embargo, el informe advirtió que esa recuperación fue limitada y se produjo después de las caídas registradas durante los primeros meses del año.
“A diferencia del pasado, la desinflación no trae recuperación sino estancamiento”, afirmó la consultora. Según el análisis, una inflación mensual de entre el 2% y el 2,5% apenas permitiría que los salarios dejaran de caer, pero no alcanzaría para recomponer los niveles anteriores.
Los datos del INDEC mostraron que en mayo los salarios privados registrados aumentaron un 2%, por debajo del IPC del 2,1%. De esta manera, el salario real del sector privado quedó un 3,3% por debajo de noviembre de 2023. La situación fue todavía más grave entre los estatales, cuyos ingresos acumularon una caída real del 17,8% desde el inicio de la actual gestión.
La consultora sostuvo que las sumas fijas acordadas en algunas paritarias solo produjeron “recuperaciones esporádicas y heterogéneas” y planteó que una mejora sostenida requeriría incrementos más importantes, incorporados a los salarios básicos, además de una mayor desaceleración de los precios.
El panorama laboral también mostró un fuerte deterioro. En abril se perdieron 28.700 puestos registrados, lo que representó una caída mensual del 0,2%. Dentro del sector privado asalariado desaparecieron 11.700 empleos, mientras que el monotributo registró su segunda baja consecutiva, con otros 11.100 puestos menos.
Desde noviembre de 2023, el sector privado registrado acumula la destrucción de 235.400 puestos laborales. Al mismo tiempo, el monotributo sumó alrededor de 150.200 personas, una evolución que muestra el reemplazo de empleos asalariados por modalidades con menores derechos y protección social.
“La caída del empleo privado registrado viene siendo ininterrumpida desde mayo de 2025: hace once meses consecutivos que cae”, remarcó el informe. Solo desde diciembre de 2025 se eliminaron 31.900 puestos privados formales.
La contracción alcanzó a casi todos los sectores. Nueve ramas destruyeron empleo, tres permanecieron estables y únicamente dos crecieron. Industria y comercio registraron bajas del 0,3%, mientras que la construcción cayó un 0,1%. En conjunto, las actividades en retroceso concentraban el 76,8% del empleo privado registrado.
El informe explicó que los sectores beneficiados por el modelo económico, como energía, minería, finanzas y otras actividades primarias, generan pocos puestos laborales. En cambio, las ramas más perjudicadas, como la industria, la construcción y el comercio, concentran una mayor cantidad de trabajadores.
La destrucción del empleo se produjo junto con una fuerte reducción de las empresas empleadoras. Durante el cuarto trimestre de 2025, la cantidad de firmas cayó un 1% y completó nueve trimestres consecutivos en retroceso. Además, la tasa de creación de empresas se ubicó en su nivel más bajo desde 2002, sin contar el período excepcional de la pandemia.
El escenario descripto por la consultora combina salarios reales estancados, caída del trabajo registrado y cierre de empresas, aun en un contexto de menor inflación. La mejora de algunos indicadores macroeconómicos, concluyó el estudio, no se tradujo en una recuperación de los ingresos ni en la creación de empleo formal

