El escándalo desatado por el audio exclusivo filtrado y difundido por Mundo Gremial, en el que Héctor «Piru» Rojas aparece gestionando la intervención policial contra trabajadores en protesta, generó un fuerte revuelo interno en la Federación Marítima Portuaria y de la Industria Naval de la República Argentina (FeMPINRA).

Rojas, quien se desempeña como secretario gremial de la entidad —uno de los cargos más relevantes bajo la conducción del secretario general Juan Carlos Schmid— y también como secretario general del Sindicato Unidos Portuarios Argentinos Bajo Paraná (con representación en el Puerto de Zárate y la región), enfrenta ahora cuestionamientos severos de los sectores más fuertes de la organización.
Estos sectores analizan en primer lugar la intervención de la secretaría a su cargo y, posteriormente, el sancionamiento e incluso la expulsión del dirigente de la federación.
En el audio atribuido a Rojas, se escucha al sindicalista afirmar: “Prefectura, igual que la policía y la gendarmería están esperando las órdenes (para la represión). Entre la empresa y el Puerto toman la decisión de esto. Yo estoy apurando este tema”. “Estoy gestionando para que actúe la policía”, se lo escucha decir.
La FeMPINRA de Schmid expuesta tras el escándalo
La federación quedó expuesta tras la difusión de los audios, que confirman la vinculación de «Piru» Rojas en la represión de los trabajadores de Concepción del Uruguay, en presunta connivencia con la Policía y la Fiscalía local, bajo el protocolo antipiquetes impulsado por el gobierno nacional con la entonces ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, a la cabeza.

Varios sectores y dirigentes de la organización habían expresado previamente apoyo a los estibadores y repudio a la represión. Ahora, ese repudio se traduce en un posible corrimiento, expulsión o sanciones hacia los implicados, ante la contradicción evidente con las posiciones públicas asumidas.
Es clave considerar que la FeMPINRA evalúa estos pasos internos en un contexto de debilitamiento: la entidad viene de un proceso de desangre importante, con la salida de algunos gremios y de todo un sector que formó una federación paralela de marítimos, lo que ha mermado su poder en los últimos años.
El escándalo podría repercutir en el seno de la CATT
Los mismos sectores críticos también evalúan llevar el tema a la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT) para solicitar el corrimiento de Rojas de su cargo en esa entidad, lo que aislaría aún más al dirigente y convertiría su situación en un problema para todo el sector del transporte.

A esto se suman resquemores previos por los vínculos denunciados de Rojas con el narcotráfico —dado que ha enfrentado sucesos y denuncias relacionadas con estos delitos— y el hecho de que el Puerto de Zárate es considerado por muchos como el «Rosario» de la provincia de Buenos Aires en materia de narcotráfico.
La conducción de la FeMPINRA, encabezada por Schmid, se presenta como un sector combativo. Por ello, resulta imposible para la federación convalidar el accionar de «Piru» Rojas sin exponer gravemente al propio secretario general.

