En un giro que profundiza la crisis en Descartables Caromar S.A., el Boletín Oficial confirmó la renuncia simultánea de los principales directivos de la familia Manassero durante la asamblea del 17 de septiembre de 2025. Jorge Fermín Manassero, presidente histórico de la firma, junto a Carola, Mauro y Mónica Manassero, dejan sus cargos en un movimiento que se replica en otras empresas del mismo grupo económico, desatando sospechas de maniobras para eludir obligaciones y un posible retiro al exterior, dejando atrás a cientos de trabajadores en la incertidumbre.

Sospechas de maniobras internas para desentenderse
Las salidas, no explicadas públicamente por la empresa, han encendido alarmas sindicales. Fuentes consultadas por Mundo Gremial indican que las renuncias podrían formar parte de una estrategia para «preparar el terreno» ante un vaciamiento empresarial o fuga del país. Aunque estas hipótesis no están confirmadas, se basan en patrones repetidos en firmas vinculadas al entorno societario de los Manassero, quienes han controlado Caromar durante décadas como autoridades históricas.

La designación de nuevas personas al frente de la firma no ha disipado las dudas: el silencio de los ex directivos y la falta de comunicación clara refuerzan la percepción de un intento por desligarse de deudas, proveedores impagos y compromisos laborales. En paralelo, la empresa avanza con el cierre de al menos cinco sucursales –en San Justo, Mar del Plata, Burzaco, José C. Paz y Rosario–, dejando más de 200 despidos sin indemnizaciones plenas, invocando «fuerza mayor» para abonar solo el 50% de los montos adeudados.
Alarma entre los trabajadores: Un tendal de familias en vilo
Para los empleados, la ecuación es devastadora. «La combinación de renuncias, cierre de canales de diálogo y estos movimientos societarios genera un panorama de creciente incertidumbre», advierten desde el sector gremial. Sindicatos como Comercio, Camioneros y FAECyS reclaman intervención urgente de autoridades oficiales para garantizar transparencia y continuidad operativa. De confirmarse un abandono, el impacto sería brutal: familias enteras afectadas, protestas espontáneas frente a puertas clausuradas y un reclamo unificado por el pago íntegro de indemnizaciones.

Los trabajadores, muchos con más de 20 años de antigüedad, sostienen que no bajarán la guardia. «Sostendremos las medidas necesarias para proteger nuestros derechos», afirman, mientras las organizaciones sindicales siguen de cerca los movimientos del grupo.
Caromar: Un conflicto que no cede
A pesar de intentos fallidos de acercamieno, el pulso entre Caromar y sus empleados se agrava. En un contexto de crisis económica –con una caída del 11,6% en el consumo privado según el INDEC–, las acciones de la familia Manassero no solo cuestionan el futuro de la firma, sino que exponen vulnerabilidades sistémicas en el sector mayorista de productos de limpieza y descartables. Sin respuestas oficiales, la tensión persiste, envuelta en sospechas y preocupación por un éxodo que podría dejar un tendal de afectados.

