Milei celebra caída de la conflictividad laboral, pero los gremios advierten: «No es diálogo, es recesión»

El Gobierno celebra una caída del 10% en la conflictividad laboral, atribuyéndola a la «maduración» del sindicalismo. Sin embargo, los gremios confrontan con la versión y advierten un panorama oscuro.

El Ministerio de Capital Humano, a través de la Secretaría de Trabajo, difundió estadísticas que celebran una caída del 10% en la conflictividad laboral con paro en el último año. Según el informe oficial, en junio de 2025 se registraron 46 conflictos con paro, lo que representa una baja interanual y una caída del 22% respecto a mayo.

Desde el entorno del secretario de Trabajo, Julio Cordero, atribuyeron esta baja a “un camino de maduración e institucionalidad” por parte del sindicalismo, el empresariado y los funcionarios. Sostienen que se trata de «una tendencia que se viene profundizando con esta gestión».

La letra chica de los números

Sin embargo, un análisis más detallado de los mismos datos oficiales revela una realidad más compleja. La «paz social» que celebra el Gobierno se explica, en gran medida, por un brutal desplome de la conflictividad en el sector privado, en un contexto de recesión y temor a los despidos.

Según el informe, en el ámbito privado la cantidad de huelguistas se redujo en un impresionante 94%, las jornadas no trabajadas bajaron un 73% y los conflictos con paro retrocedieron un 44%. En contraste, el sector público mostró una dinámica muy diferente, con un descenso de apenas el 1% en la cantidad de huelguistas.

Esta disparidad es clave: el ámbito estatal concentró el 78% de todos los conflictos con paro en junio de 2025, una proporción muy superior al 67% del año anterior. Esto evidencia que, lejos de una «paz social» generalizada, lo que hay es un desplazamiento de la conflictividad hacia el sector público, que es el que más activamente está resistiendo el ajuste.

¿Paz por diálogo o por miedo?

Desde el ámbito gremial, la lectura es muy diferente a la del Gobierno. Advierten que la baja de paros en el sector privado no responde a una «maduración» del diálogo, sino al temor a los despidos, a la caída de la actividad industrial y a la falta de homologación de las paritarias que superan los techos impuestos por el Ministerio de Economía.

Aunque los reclamos por mejoras salariales siguen siendo la principal causa de los conflictos, el informe también revela un crecimiento de la conflictividad sin paro (aumento del 48% interanual), con acciones como concentraciones y movilizaciones. Esto sugiere que, si bien hay menos huelgas, el malestar de los trabajadores sigue presente y busca otros canales de expresión.

Así, lo que el Gobierno presenta como un «número positivo» y un logro de su gestión, desde el mundo del trabajo se interpreta como un síntoma de la recesión y el ajuste, y no como el fruto de un diálogo social efectivo.

FUENTE: Mundo Gremial