Para ilustrar su argumento, recordó que las reformas laborales anteriores —como las impulsadas a fines de los años ’80, en los ’90 y durante la crisis de 2001— terminaron con la destrucción del aparato productivo. “Lo más claro es lo que expresó Sturzenegger. Cuando se rompe la relación de fuerza entre el trabajador y el empresario, siempre se impone la voluntad del empresario”, declaró en una entrevista a Splendid AM 990.
Manrique remarcó que si lo que se busca es crear empleo, no hay atajos: hay que revitalizar la economía, reactivar el consumo y fortalecer el mercado interno. “Ningún empresario va a tomar personal que no necesita, aunque ese trabajador fuera gratis”, sostuvo.
Además, denunció que la industria ya sufre un derrumbe: “Se cerraron 30 fábricas por día, y desde que asumió este gobierno hay más de 250 mil despidos registrados”.
Sobre el sector automotriz, alertó que entre este año se perdieron “entre 3.500 y 4.000 empleos” y que las plantas operan al 45 o 50% de su capacidad. “Con esta lógica, no va a haber más trabajo”, advirtió.
En cuanto al rol de la central obrera CGT, Manrique planteó que ya no alcanza con declaraciones: “Si el Gobierno insiste con estas ideas, hay que retirarse y poner los puntos sobre las íes”. Su espacio prepara un dictamen alternativo de “modernización laboral”, pero sostiene que ninguna estrategia será suficiente sin movilización social.

