A nivel empresarial, el 55% de las firmas informó una disminución de sus ventas durante el período, frente al 27% que registró aumentos y un 18% que no observó cambios. Se trata del séptimo relevamiento consecutivo en el que la proporción de empresas con bajas supera a la de empresas con subas. La debilidad del consumo continúa condicionando al sector: ocho de cada diez empresas identificaron la caída de la demanda como su principal dificultad, una proporción que incluso aumentó respecto del relevamiento anterior.
En las respuestas abiertas de los empresarios predominan conceptos como «incertidumbre», «bajas ventas» y «caída de la rentabilidad». Algunas compañías mencionan cierres de establecimientos, mientras que otras afirman sostener su estructura con menores márgenes para evitar despidos. La rentabilidad sigue siendo uno de los principales desafíos: el 55% de las empresas aseguró que no pudo trasladar a precios ninguno de los aumentos de costos registrados durante el período, y solo una de cada diez compañías consiguió trasladar más de la mitad de esos incrementos.
Las expectativas del sector tampoco anticipan un cambio significativo en el corto plazo. El 63% de las empresas espera que las ventas permanezcan estables durante los próximos tres meses, mientras que un 22% considera que podrían seguir deteriorándose. Apenas el 16% proyecta una mejora, lo que equivale a poco más de una de cada seis firmas. El ajuste laboral continúa: los despidos representaron el 27% de las medidas adoptadas por las empresas sobre su dotación de personal, siete puntos porcentuales más que en la encuesta anterior. El informe de la CIAI concluye que, pese a algunas señales de estabilización operativa como la normalización de stocks y la menor tensión en la cadena de pagos, la recuperación de la demanda sigue sin concretarse.

