El último relevamiento del Observatorio Universitario de la Ciudad de la Universidad FASTA volvió a poner en números que la mayoría de los vecinos de Mar del Plata no llegan a fin de mes y deben ajustarse, recortar gastos o endeudarse.
En comparación con el año pasado, la capacidad de ahorro sufrió una caída considerable. Solo el 31 % de los encuestados afirmó haber podido guardar dinero en el último año, seis puntos menos que en 2024. El resto debió consumir sus ingresos mes a mes, y un 13 % directamente recurrió al endeudamiento para cubrir necesidades básicas.
El endeudamiento, antes una estrategia puntual para afrontar gastos imprevistos, se está volviendo un recurso habitual. El estudio muestra que el 12 % de los marplatenses tomó préstamos este año, frente al 7 % del año anterior.
Ajustes y estrategias para sobrevivir
Más del 70 % de los encuestados reconoció que solo logra cubrir sus gastos aplicando ajustes. El 40,5 % reduce consumos o prescinde de actividades y servicios, mientras que un preocupante 29,6 % admite que ni siquiera así llega a fin de mes.
Entre las estrategias más frecuentes aparecen la reducción del consumo de productos (61 %), la búsqueda constante de precios más bajos (59 %) y el pago en efectivo para aprovechar descuentos (49 %). Sin embargo, otras opciones como el uso de promociones o cupones han perdido peso, lo que refleja que incluso las ofertas ya no alcanzan para aliviar la presión sobre los bolsillos.
Apoyo familiar y trabajos extra
La red de contención más inmediata sigue siendo el círculo cercano. Casi la mitad de los encuestados (46 %) recibe ayuda económica de familiares o amigos. Además, el 34 % busca generar ingresos adicionales a través de trabajos extra.
En paralelo, disminuyó el uso de ahorros como recurso: si en 2024 el 41 % de los marplatenses recurría a ellos, en 2025 lo hace apenas el 26 %. En cambio, aumentó la venta o empeño de bienes (22 %) y el uso de créditos formales (23 %).
Renuncias cotidianas y pesimismo hacia el futuro
La falta de recursos también se traduce en privaciones concretas. Los recortes más habituales afectan a la compra de productos básicos (18 %), salidas sociales (16 %), salidas gastronómicas (11 %), y la posibilidad de viajar o renovar la indumentaria (9 %).
Las expectativas, lejos de mejorar, se mantienen en terreno pesimista: más del 80 % de los encuestados no prevé cambios positivos. Un 40 % cree que la situación seguirá igual y un 29 % considera que empeorará.
Inseguridad laboral y pocas oportunidades
La incertidumbre económica también alcanza al plano laboral. Entre los trabajadores ocupados, solo el 28 % se siente completamente seguro en su puesto, mientras que el 9 % considera muy probable perderlo, el nivel más alto desde 2020.
Para quienes están desempleados, las perspectivas son todavía más sombrías: más de la mitad (51,6 %) no ve posibilidades de conseguir empleo en los próximos seis meses y un 32,3 % directamente no sabe qué esperar.
El informe confirma que la economía marplatense continúa atrapada en un ciclo de ajuste permanente. Entre la caída del poder adquisitivo, la reducción del ahorro y la creciente dependencia del crédito o la ayuda familiar, los hogares se ven obligados a adaptarse mes a mes a un contexto que, por ahora, no muestra signos de mejora.




