La Confederación General del Trabajo (CGT) ratificó su oposición al proyecto de reforma laboral impulsado por el Gobierno de Javier Milei, calificando el proceso como «viciado» por la falta de consulta real a los actores centrales del sistema. Los cotitulares de la central obrera, Jorge Sola (Seguros) y Cristian Jerónimo (Vidrio), quienes asumieron la conducción del gremio a principios de noviembre, enfatizaron que no se tolerará la reducción de los derechos laborales adquiridos.

Ambos dirigentes coincidieron en que, hasta el momento, la discusión se desarrolla «entre trascendidos» y versiones que luego son desmentidas por el propio Ejecutivo, lo que imposibilita un tratamiento serio y formal.
Críticas de fondo y forma a la reforma laboral de Milei
Cristian Jerónimo fue contundente al expresar el rechazo a las propuestas que circulan: “Estamos totalmente en desacuerdo. No vamos a permitir que se avasallen los derechos adquiridos”, remarcó en diálogo con radio La Red. El dirigente mencionó que en los borradores se habla de medidas que considera «alocadas», como la extensión de la jornada laboral, un tope a las indemnizaciones y la fracción de las vacaciones.

En la misma línea, Sola cuestionó que el Gobierno esté priorizando la reforma laboral por sobre una revisión del esquema tributario, reclamando que se cumpla la promesa de campaña: “Bajen los impuestos, que para eso vino este gobierno”. Según Sola, la alta presión impositiva es el verdadero freno para la inversión y la generación de empleo productivo.
Defensa de los Convenios Colectivos y advertencia por la ultractividad
Uno de los puntos de máxima tensión es el intento de modificar instrumentos clave del sistema laboral. Jerónimo enfatizó que los convenios colectivos de trabajo (CCT) ya son el mecanismo idóneo para que cada sector adapte las condiciones laborales a sus necesidades, incluyendo la creación de nuevas funciones o la actualización de normativas.
Además, el triunviro manifestó su fuerte desacuerdo con modificar la ultraactividad, el mecanismo que mantiene vigente un CCT vencido hasta que uno nuevo sea firmado. “Romper la ultraactividad… es debilitar la discusión convencional y en eso nosotros no estamos de acuerdo”, afirmó, reivindicando el papel de la negociación sectorial.
Una CGT fortalecida y dispuestos a aportar soluciones
Ambos dirigentes remarcaron que la CGT llega «fortalecida y unida» a este debate, dejando en claro que su rol no es solo de resistencia. Sola insistió en que el movimiento obrero “no sólo está para resistir, sino también para aportar soluciones que generen más trabajo, mejores condiciones y mejores salarios”. En este sentido, sostuvo que una reforma laboral mal planteada, enfocada solo en lo político, está destinada al fracaso.

Los líderes de la central sindical instaron al Gobierno a convocar una mesa tripartita de diálogo donde estén representados los sectores «preponderantes»: el Estado, los empresarios y los trabajadores.
“Si Argentina, como plantea el Gobierno, se quiere mostrar como un país en vías de desarrollo, primero tiene que arrancar por respetar los derechos de los trabajadores, por impulsar su industria nacional, por cuidarla”, concluyó Jerónimo.
La CGT dejó sentada su posición, advirtiendo que dará la disputa en «todos los frentes» si no se abre un diálogo serio y sostenido.

