El hecho se produjo en el sector de plataformas volcables, donde los camiones realizan maniobras de descarga. Según trascendió, un acoplado se habría desenganchado mientras se encontraba sobre una de las plataformas y terminó impactando contra otro camión que aguardaba su turno justo detrás. A pesar del fuerte impacto, no se registraron heridos, aunque la situación generó un alto nivel de tensión entre los trabajadores presentes.
Este nuevo episodio ocurre en un contexto marcado por advertencias reiteradas sobre la necesidad de reforzar los controles operativos y actualizar los protocolos de seguridad en las terminales portuarias privadas. La alta rotación de vehículos, los tiempos ajustados y las exigencias de eficiencia operativa hacen de estos entornos lugares donde el más mínimo desvío puede derivar en consecuencias graves.
Fuentes del sector indicaron que la empresa estaría llevando a cabo una investigación interna para determinar las causas del incidente, al tiempo que desde el ámbito gremial se insistió en la importancia de una mayor supervisión por parte de las autoridades y una revisión integral de los sistemas de prevención de accidentes.
Si bien no hubo que lamentar víctimas, el incidente dejó al descubierto una serie de vulnerabilidades que, de no ser atendidas, podrían repetirse en el futuro con consecuencias más graves. La seguridad en los puertos no puede ser un factor subordinado a la productividad: debe formar parte integral de la operación, especialmente en infraestructuras donde circulan miles de camiones y trabajadores a diario.
Este hecho en Timbúes, más allá de su desenlace afortunado en términos humanos, constituye un llamado de atención que debería ser tomado con seriedad por todo el ecosistema logístico nacional.


