Las ventas minoristas marcaron en julio un retroceso en la medición interanual con una baja del 2% a precios constantes. Esto, de acuerdo a la medición que mensualmente realiza la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). Así, las ventas minoristas sumaron tres meses seguidos de baja en el año que cortaron con los cuatro anteriores de crecimiento. Días atrás la entidad había informado, con preocupación, los números de las vacaciones de invierno.
En enero las ventas treparon 25,5% interanual. Al mes siguiente volvieron a crecer en un 24%. En el bimestre acumularon una suba de 24,7%. Ese crecimiento se fue desacelerando, con subas en marzo de 10,5% y en abril de 3,7%. Ya en mayo se registró la primera caída del año, de 2,9%, que en junio se suavizó con una merma de 0,5%. Pero ya en julio, volvió a profundizarse con una pérdida de 2%.
Datos CAME: sigue la caída de ventas minoritas
En julio, las ventas minoristas tuvieron una caída aún más marcada en la comparación mensual. Con un derrumbe del 5,7%. Así, en lo que va del año, las ventas acumularon un crecimiento interanual del 7,6%. Bastante lejos del 24,7% que se acumuló en primer bimestre.
En la encuesta de CAME, los comercios aseguraron en un 57,9% que su economía se mantuvo en julio igual respecto al año anterior. Mientras que un 30% (2,5 puntos porcentuales más que el mes anterior) afirmó que empeoró. Esto significa que apenas 1 de cada 10 comercios vio mejorar su economía.
Así y todo, casi la mitad, el 49,2% de los comercios, sostuvo la creencia de que la situación económica de su negocio mejorará de cara al próximo año. Pero la cantidad de encuestados que cree que será peor creció respecto al mes anterior, estableciéndose en el 10,1%.
La performance en los distintos rubros
Con respecto a las ventas minoristas, el cobro del medio aguinaldo de julio ni siquiera alcanzó para recomponer un consumo que arrastra un trimestre en caída. De los siete rubros que la encuesta releva, solo tres registraron variaciones interanuales positivas. Estos fueron perfumería con el 1,8%, farmacia con el 0,9% y alimentos y bebidas con el 0,4%. En el resto, las caídas fueron superiores en proporción y magnitud a las mejoras de los tres primeros. Por ejemplo, bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles mostró la mayor retracción con un derrumbe del 6,7%. Le siguieron textil e indumentaria con un -5,1%, calzado y marroquinería con -2,5% y ferretería, materiales eléctricos y de la construcción con -1,9%.
Según la CAME, “durante julio, las ventas minoristas en los distintos rubros estuvieron condicionadas por factores económicos que limitaron el consumo. Como el endeudamiento de los hogares, el uso restringido del crédito y el aumento de los costos operativos. Para sostener la actividad, los comercios recurrieron a promociones, cuotas sin interés y descuentos. Mientras que en algunos casos se incorporaron servicios como entregas a domicilio o venta online. Las compras se concentraron en productos de primera necesidad y montos bajos, con una fuerte planificación del gasto”.
En julio, las ventas minoristas en alimentos y bebidas mostraron que la caída del poder adquisitivo se mantuvo. Y fue una de las principales restricciones al consumo. Las vacaciones de invierno generaron efectos contrapuestos. Mayor consumo en el hogar, pero menor circulación en zonas comerciales. El clima frío favoreció el consumo de determinados productos, en especial alimentos de estación.
Por su parte, las promociones y descuentos funcionaron como incentivo en algunos segmentos. Pero desde los comercios “se observa un entorno económico incierto, con dificultades para trasladar aumentos de costos al precio final. Se destaca la búsqueda de precios bajos por parte de los consumidores y un nivel de ventas que, en muchos casos, sólo alcanza para cubrir lo justo. Algunos negocios recurrieron a servicios de entrega a domicilio o financiación como estrategias de contención. También se mencionaron obstáculos como la presión impositiva, el aumento de tarifas y la competencia de grandes cadenas. En general, el rubro continúa operando con márgenes reducidos y escasa capacidad de recuperación”.
Incertidumbre sobre la evolución del consumo
En el caso de bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles, los comerciantes remarcaron la complejidad del contexto económico y político. Afirmaron que “genera incertidumbre sobre la evolución del consumo en los próximos meses. Algunos casos reflejaron situaciones particulares como cierres de sucursales. Así como problemas con normativas municipales o un deterioro del entorno urbano que limita la afluencia de público”.
El análisis de CAME concluyó que “la prioridad de consumo de los hogares está centrada en alimentos, desplazando productos no esenciales. La presión de los costos fijos continúa siendo un factor determinante en la operatoria. La falta de aumentos de precios desde junio refleja un intento por mantener la competitividad. A esto se suma una percepción negativa generalizada sobre la dinámica comercial. Con cierre de locales y dificultades para sostener la rentabilidad”.




