Barajando que la economía creció un 5,2 % en lo que va del año, y el empleo privado registrado apenas aumentó un 0,3 %, el Gobierno apunta a una reforma laboral para alinear la actividad económica con la generación de puestos de trabajo formal.
Economía vs empleo
Gran parte del incremento del empleo registrado proviene del monotributo (+3,5 %, unas 74 000 personas), especialmente en jóvenes y ocupaciones profesionales.
La rotación empresarial muestra que se crean y destruyen puestos casi al mismo ritmo, dejando un saldo neto muy bajo.
En términos salariales, el promedio del empleo privado registrado creció un 17,1 % en términos reales desde diciembre de 2023.

Por qué el Gobierno impulsa una reforma laboral
El Ejecutivo sostiene que el marco laboral actual es rígido y costoso, y limita la creación de empleo formal.
Según el comunicado oficial, la legislación vigente desincentiva la contratación y aumenta la litigiosidad laboral. Por eso se propone una reforma que “acompañe” el crecimiento económico y facilite más contrataciones.

Además, la propuesta busca que las paritarias funcionen como un piso salarial y que los convenios por empresa permitan aumentos dinámicos según la realidad de cada compañía.
El objetivo final es alinear el empleo registrado con la productividad y mantener aumentos salariales reales sostenidos.
Contexto estructural: más allá de la ley
Expertos y gremios advierten que la creación de empleo formal depende también de factores económicos más amplios, como inversión, demanda y competitividad.
El cambio en el mercado laboral, con más trabajadores autónomos y por plataformas, complica que el crecimiento económico se refleje automáticamente en empleo asalariado registrado.
Riesgos y desafíos gremiales
Los sindicatos plantean varias preocupaciones sobre la reforma. Temen que flexibilizar la ley laboral pueda comprometer derechos y estabilidad de los trabajadores, y advierten que los incentivos a la contratación formal no serán suficientes si persiste la incertidumbre económica.
Además, señalan que la informalidad podría mantenerse sin políticas integrales que promuevan y fiscalicen el empleo registrado.

Reforma laboral
El Gobierno advierte que la economía crece, pero el empleo formal no acompaña. Por eso impulsa una reforma laboral que busque fomentar la contratación y mejorar la productividad.
Para los gremios, el desafío es que la reforma también beneficie a los trabajadores, generando empleo formal de calidad y no solo flexibilización.
La pregunta clave sigue siendo si la ley será un motor real de creación de empleo o solo un instrumento de ajuste para las empresas.

