El conflicto se desencadenó tras varios meses de desequilibrio comercial. El titular de SMATA en Entre Ríos, Lucas Lamouroux, precisó el impacto del cierre y detalló que “de Concordia son veinticuatro” los trabajadores despedidos por la concesionaria, a los que se sumaron “dos o tres vendedores” en Chajarí, mientras que las sucursales de Posadas (Misiones) y Paso de los Libres (Corrientes) quedaron bajo el seguimiento de sus correspondientes seccionales.
El referente gremial subrayó la falta de predisposición de los dueños de la firma para buscar alternativas que preservaran los empleos. “Nosotros venimos ya desde hace 3 o 4 meses advirtiendo la situación de la empresa”, recordó Lamouroux, marcando una clara diferencia con otras agencias de la región que optaron por acordar esquemas de contención. Según explicó, en la provincia se lograron consensos con distintas firmas para resguardar la dotación, salvo “con la empresa de La Concorde, que no quisieron tener el diálogo con el gremio directamente”, subrayó.
La causa de fondo del conflicto es la retracción generalizada del consumo y su impacto en toda la industria automotriz. Desde la seccional entrerriana de SMATA señalaron que “hay una caída de ventas de año a año y estamos hablando arriba del 25% desde la mitad de año del año pasado a la fecha”, situación que calificaron de “terrible”.
Esta recesión golpea con mayor intensidad a los grandes centros urbanos de la provincia como Paraná y Gualeguaychú, trasladándose de forma directa hacia el sector de mantenimiento y servicios. Lamouroux describió que “las concesionarias o los talleres que por ahí tienen gran cantidad de trabajadores, empiezan a advertir la caída, talleres hablando en general, chapa y pintura, que trabajan mucho con seguro y demás, tienen que empezar a ver cómo determinan o terminan el vínculo laboral con algunos trabajadores para evitar un mal mayor”. Ante estos escenarios, el gremio interviene caso por caso en articulación con el secretariado nacional para ofrecer vías de contención.
Al evaluar las causas estructurales del deterioro, el gremialista apuntó contra la orientación política del Poder Ejecutivo: “la política de este gobierno a nivel nacional y provincial acompañando lo nacional está destruyendo el sector drásticamente”. Para dimensionar el parate fabril a nivel país, graficó que “estamos tratando de llegar a las cuatrocientas mil unidades de fabricación cuando diez años atrás estábamos hablando de ochocientas treinta mil unidades de fabricación”, un desplome que “se transmite directamente a la parte laboral, tanto de nuestro sector como de sectores de fabricación industrial, de plástico, goma, textil, metal mecánico”.
El complejo panorama en las redes de venta y servicios se alinea con la crisis que atraviesan las plantas ensambladoras por el parate de la demanda y las dificultades con insumos importados. Frente a este contexto, el secretario general de SMATA a nivel nacional, Ricardo Pignanelli, respaldó la firma de entendimientos sobre «banco de horas» con firmas como Renault (para 1.200 operarios de la Fábrica Santa Isabel de Córdoba) y el grupo autopartista Mirgor (en Garín y Baradero).
El líder del gremio de mecánicos sostuvo que ante la inacción del Estado en materia de desarrollo productivo, el mandato primario del sindicato es mantener las plantas operativas. Pignanelli resumió esa postura al señalar que “cuando el Estado se retira, lo peor que podemos hacer es no sentarnos a conversar y tratar de solucionar los problemas y que sigan las luces de las fábricas prendidas. Eso es fundamental”.
Para poner en perspectiva el criterio pragmático que guía al gremio en periodos de crisis, el dirigente rememoró un hecho familiar de finales de los años 70: “Me lo enseñó mi viejo, allá por el año 78, que laburaba en la Planta San Martín de General Motors, cuando se va en el 77, lo encuentro en un almacén que habíamos puesto lagrimeando y como todo pendejo le digo que no llore por esa fábrica. Mi viejo me paró y me dijo que si la fábrica seguía con la luz prendida, por ahí me podía tomar a mi. Eso fue una enseñanza muy fuerte para mi porque me estaba diciendo algo muy profundo. Gracias a dios, después entré en Mercedes Benz ese mismo año y ahora estoy haciendo lo imposible para que General Motors tampoco se vaya. Por eso apostamos a un producto nuevo que esperemos que cuando llegue tengamos más laburo”.
En esa línea, encuadró el acuerdo suscrito con Renault en Córdoba para dar soporte al proyecto exportador de la pick-up Niagara. Al respecto, ratificó que “en Renault, no hicimos ni más ni menos que lo mismo. No me asusta la discusión de la evolución. Si tengo en claro que tengo que hacer lo imposible para que la fábrica no apague la luz y que mis compañeros mantengan el mejor poder adquisitivo”.
Frente a las posturas que cuestionan la flexibilización horaria administrada, Pignanelli subrayó que no se trata de una novedad en el rubro, sino de una respuesta histórica a las fluctuaciones del mercado: “El banco de horas del que todos hablan, se discutió en 1996 con Toyota cuando vino al país y se discutió bien para la época de crisis, o cuando no llegaban las autopartes que se fabrican afuera. La fuimos arreglando con el tiempo. La cuestión es discutir. En esta época es cuando más hay que discutir. Creo que lo que estoy haciendo es lo correcto”.
El esquema acordado en las terminales permite acumular horas trabajadas durante los picos productivos para compensarlas con licencias pagas en paradas de planta, esquivando las suspensiones. En el caso de Mirgor, el convenio habilitó una reserva de hasta 200 horas por operario para amortiguar la falta de partes importadas, preservando la cobrabilidad del 100% de las remuneraciones.
Finalmente, el referente nacional de SMATA contrapuso la voluntad de diálogo de las firmas privadas con la postura del Gobierno nacional. Evocando al histórico dirigente José Rodríguez, quien planteaba que «no hay empresarios buenos o malos, hay empresarios», Pignanelli remarcó: “Por supuesto que entre los empresarios siempre se va a encontrar a algunos que estén dispuestos al diálogo, y el diálogo es lo que nos va a sacar adelante. Tenemos un problema en el país y es por falta de diálogo, no podes hablar con un sordo que no quiere hablar con vos. El Gobierno no tiene diálogo, si lo tuviera habían muchas cosas que se podían haber arreglado sin que sean tan traumáticas”.
El dirigente cerró advirtiendo que la prioridad debe centrarse en sostener las exportaciones industriales para mantener el equilibrio en la cadena nacional: “Los extremos nunca traen soluciones, la solución está en el diálogo y ahora viene algo más dificil que es discutir con los chinos. Estamos tratando que entren con las plantas que tenemos en el país… La prioridad nuestra tiene que ser exportar, nosotros habíamos llegado a un buen margen de exportación. Si lo que viene es para exportar en un 70%, ahí vamos a generar trabajo y entrar en equilibrio. No es un tema de la industria automotriz nada más, acá tenemos un problema en toda la industria”.

