El Sindicato de Camioneros, pilar del poder sindical argentino, atraviesa una tormenta que amenaza con fracturar su estructura. Hugo Moyano, su líder histórico de 81 años, desató una purga al expulsar a cuatro figuras clave de la comisión directiva, en una maniobra que mezcla sospechas de irregularidades financieras con una interna familiar que enfrenta al mandamás con su hijo Pablo Moyano, otrora delfín del gremio.
La ofensiva comenzó esta semana con la destitución del secretario Administrativo, Claudio Balazic; el secretario Tesorero, Paulo Villegas; el prosecretario Administrativo, Alejandro Vanati; y otro dirigente cuya identidad no trascendió. Aunque el sindicato guarda silencio, las versiones apuntan a una denuncia judicial iniciada el 12 de septiembre en la Fiscalía Nº 10 de Mar del Plata, liderada por el fiscal Carlos David Bruna, que investiga una presunta estafa millonaria en el Hotel 15 de Diciembre, propiedad del gremio en Santa Fe 2373.
La acusación, presentada por Héctor “Yoyo” Maldonado –lugarteniente de Moyano padre–, señala al gerente del hotel, un chef y un tercero externo por supuestas maniobras como compras con sobreprecios. Cheques firmados por los directivos desplazados están bajo la lupa, aunque los acusados argumentan que las decisiones emanaron desde Buenos Aires.
Camioneros: Una «razzia» contra los «pablomoyanistas»
Fuentes cercanas al caso, citadas por medios como La Nación e Infobae, sugieren que la investigación podría ser la punta de un iceberg político. Según confiaron a Mundo Gremial, en el sindicato se habla de una «razzia» contra los «pablomoyanistas», aliados de Pablo Moyano que, de acuerdo a rumores, trabajaban para su regreso al núcleo de poder gremial.
Este conflicto hunde sus raíces en 2021, cuando Pablo cuestionó la gestión de Liliana Zulet, esposa de Hugo y titular de IARAI, empresa que gerencia la obra social camionera. La disputa derivó en la marginación de Pablo de la secretaría adjunta de la Federación de Trabajadores Camioneros, reemplazado por Jorge Taboada, y en su retiro de la actividad sindical para enfocarse en el club Deportivo Camioneros, que recientemente ascendió a la Primera B Metropolitana tras coronarse en la C.
En paralelo, Hugo Moyano reforzó su control. En el Comité Central Confederal de la CGT del 18 de septiembre, justificó la salida de Pablo de la central obrera al criticar su estilo “duro” y “desfasado” con los tiempos. Para ese lugar, promovió a Octavio Argüello como representante de Camioneros en la CGT. “Conoce la realidad de lo que es vivir cuando el sueldo no alcanza”, alabó Moyano, consolidando a Argüello como su elegido frente a otros herederos, como Jerónimo Moyano, su hijo menor y secretario de la Juventud de la Federación, o Hugo Antonio Moyano, abogado y candidato a diputado por Fuerza Patria.
El futuro del gremio
El gremio, sin embargo, muestra fisuras. La suspensión de elecciones en Santa Fe por proscribir a una lista opositora refleja un poder que ya no es incontestable. Mientras Hugo intenta sofocar las redes de Pablo y blindarse ante el caso judicial de Mar del Plata, el futuro de Camioneros pende de un delicado equilibrio. La investigación podría escalar y salpicar al liderazgo, poniendo en jaque un legado que alguna vez fue sinónimo de unidad y fortaleza.
En este juego de lealtades, traiciones y sospechas, el clan Moyano se juega más que un hotel: está en disputa el alma de un sindicato que marcó la historia del movimiento obrero argentino.




