Apertura de importaciones: Brogas entró en concurso preventivo con una deuda de $7.193 millones

La histórica empresa familiar Brogas, fundada en 1958 y fabricante de artículos de gas, camping, ferretería y bazar, solicitó protección judicial para reestructurar su pasivo ante una «debacle comercial y financiera» que atribuye a la caída de ventas, el aumento de costos financieros y la pérdida de competitividad frente a productos importados.

El Juzgado Comercial 24, a cargo del juez Guillermo Pesaresi, dictó la apertura del concurso preventivo de Brogas bajo la categoría de «Gran Concurso» por la magnitud de su pasivo. Según los estados contables presentados ante la Justicia con fecha de corte al 5 de mayo, la empresa registra un pasivo total de $7.193 millones, frente a un activo valorado en $10.375 millones, conformado principalmente por bienes de uso que incluyen planta y maquinaria valuados en más de $6.345 millones.

El pasivo se desglosa en deudas financieras con entidades como el Banco de la Provincia de Buenos Aires ($786 millones), el Banco de la Nación Argentina ($652 millones) y el BBVA ($311 millones), además de deudas previsionales y fiscales con el ARCA y organismos provinciales por sumas millonarias. La compañía también enfrenta cerca de 10 juicios por despidos y accidentes de trabajo, y actualmente cuenta con alrededor de 90 empleados activos, muchos de ellos con más de dos décadas de antigüedad en la firma.

La dirección de la compañía, presidida por Leonardo Brodsky, atribuyó la debacle financiera a una combinación de factores estructurales y coyunturales. En su presentación, la firma destacó una «caída repentina de ventas» que se volvió insostenible ante el fuerte incremento de los costos fijos y las altas tasas de interés vigentes desde mediados de 2025. Pero el factor determinante mencionado fue la apertura indiscriminada de importaciones, que afectó la competitividad de sus productos de fabricación nacional, como anafes, cocinas y calefactores, frente a bienes terminados provenientes del exterior, principalmente de China. Esta situación forzó a la empresa a un proceso de reestructuración interna que incluyó una reducción de su planta de personal para intentar equilibrar sus cuentas.

Fundada en 1958 por León Brodsky, la empresa comenzó fabricando faroles y calentadores a kerosene, y con el tiempo se sumó su hermano Isaac, logrando la adquisición de las primeras matrices para industrializar la producción. En la década del 90, la segunda generación tomó el mando e inició un proceso de expansión tecnológica que posicionó a la marca entre los principales jugadores del sector de artículos para camping y aire libre. Su inventario actual refleja tres grandes unidades de negocio: la línea de gas (anafes, cocinas industriales, calefones y sus históricos faroles); la línea de tiempo libre bajo la marca Broksol (carpas, bolsas de dormir, termos, conservadoras y mobiliario de camping); y la línea de herramientas Broktools (llaves, martillos, tenazas y candados). La empresa opera con una sede en el barrio porteño de Paternal y una planta en el Parque Industrial La Cantábrica, en Haedo, provincia de Buenos Aires, inaugurada en 2021 sobre una superficie de 2300 metros cuadrados.

Esta no es la primera vez que Brogas atraviesa un proceso de este tipo: la compañía ya había solicitado protección judicial en 2002 y obtuvo la declaración de cumplimiento de aquel concurso en 2012. Tras la apertura del concurso actual, la Justicia fijó el 14 de agosto como fecha límite para que los acreedores presenten sus pedidos de verificación. El cronograma judicial prevé que la empresa presente su propuesta de acuerdo preventivo en mayo de 2027, con una audiencia informativa programada para el 10 de junio de ese año. A pesar de la compleja situación financiera, Brodsky manifestó ante el tribunal el deseo de la firma de continuar con la actividad empresaria y evitar la quiebra, apostando a una renegociación de la deuda que permita preservar el giro comercial y las relaciones laborales existentes.

FUENTE: InfoGremiales