En la provincia que paga los salarios registrados más altos de la Argentina conviven, entre los trabajadores, dos realidades económicas muy dispares: la de aquellos que están vinculados al sector petrolero, y la del resto —comercio, educación, administración pública, salud—, que afronta los mismos alquileres, la misma canasta y los mismos servicios con sueldos que son la mitad, un tercio o menos. En un plano aparte corresponde analizar a los cuentapropistas y pequeñas y medianas empresas que también viven los pro y los contras de la industria.
Una de las raíces del costo de vida neuquino (y de toda la región) comienza —lógicamente— con el valor habitacional. Según el relevamiento trimestral de Reporte Inmobiliario difundido por La Nación en agosto de 2026, Neuquén capital figura entre las dos ciudades más caras del país para alquilar, con un departamento de tres ambientes que promedia $1.653.750 mensuales, apenas por detrás de Bariloche ($1.733.330). En junio, incluso, la capital neuquina encabezó el ranking nacional con $1.580.250, por encima de la ciudad rionegrina. Son, junto con Posadas, las únicas plazas del interior que superan el promedio de alquiler de la Ciudad de Buenos Aires, donde la amplitud de la oferta parece generar un amesetamiento mayor de los precios que en la norpatagonia.
En el desagregado, se encuentra Añelo —corazón operativo de Vaca Muerta— un mercado que directamente cambió de moneda: los alquileres se promocionan en dólares y una vivienda para el personal jerárquico puede escalar a cifras que evocan a las ciudades petroleras de Texas. Vivir en el pueblo, en datos de relevamientos del sector, no baja de los dos millones de pesos mensuales por persona. Esta última semana, el portal especializado Vaca Muerta News reportó que, pese a los valores, más de la mitad de los alojamientos permanecen vacíos. El secretario general del Sindicato de Petroleros Privados, Marcelo Rucci, calificó de «despropósito» los precios y señaló que varias empresas dejaron de ofrecer viviendas en la localidad porque el costo se volvió inmanejable. El resultado es que los trabajadores siguen viajando todos los días desde Neuquén capital u otras localidades de la zona, en una infraestructura vial que no está preparada para contener el flujo de tránsito que la industria propone.
En Rincón de los Sauces, la lógica va hacia el alquiler corporativo. Los propietarios prefieren firmar con empresas antes que con inquilinos particulares, y ante la falta de oferta algunas compañías recurrieron a viviendas modulares importadas desde China para el personal. Una casa amoblada corporativa parte de $2.800.000 más IVA por unidad, y los complejos completos superan los ocho millones.
En la región de la Confluencia, la demanda se fue esparciendo a los alrededores de Neuquén capital donde —también— alquilar a un precio razonable es una odisea. Más de 150 mil autos por día ingresan a la ciudad para la jornada laboral. En Plottier, los promedios de aviso de Zonaprop ubican el dos ambientes en $800.000 y el tres ambientes en $1.450.000, con un valor medio de casas que supera en casi 29% a la media provincial. En Centenario, el tres ambientes promedio de aviso trepó a $1.835.714, un valor que —con las salvedades de una muestra acotada y sesgada por barrios cerrados— aparece incluso por encima del de la capital.
En este sentido, en lo que va de 2026 la provincia de Neuquén recibió 13 mil nuevos habitantes (sin contar a aquellos que no hicieron el cambio de domicilio en el Registro Civil) y, de los últimos 6000 niños nacidos en la provincia, 4000 son hijos de familias llegadas de otras regiones.
Del otro lado del río, en Río Negro, los precios se ubican entre 20% y 30% por debajo de los neuquinos, lo que empuja a miles de trabajadores a instalarse en Cipolletti y cruzar a diario. En las localidades más chicas, como Cinco Saltos y Fernández Oro, el problema es directamente la escasez de mercado: apenas una decena de avisos de alquiler permanente en cada una. Esta decisión, sin embargo, conlleva no solo un gasto mayor en combustible, sino una tensión total en los parámetros de salud mental que implica afrontar a diario el caos de tránsito en los puentes carreteros que unen ambas provincias.
La brecha salarial
Detrás de esos números, hay una estructura de ingresos para analizar. El informe de la consultora Politikon Chaco, elaborado con datos del Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial (OEDE) de la Secretaría de Trabajo, ubicó a Neuquén al tope del país en marzo de 2026, con un salario bruto promedio del sector privado de $3.808.627, muy por encima del promedio nacional de $2.207.129. Esa marca está explicada por la actividad hidrocarburífera: la explotación de minas y canteras concentra el 16,5% del empleo formal provincial y es la rama mejor paga; tracciona el promedio hacia arriba y esconde la dispersión interna.
La Encuesta Salarial 2026 de la Fundación Contactos Energéticos —sobre 645 respuestas relevadas en junio— situó el ingreso medio neto de los trabajadores de la industria en $8,9 millones mensuales, con perfiles junior en torno a $4,4 millones y cargos ejecutivos que llegan a $18,5 millones. Además, la fortaleza sindical del sector ensancha la brecha en cada negociación; en agosto, las cámaras CEPH y CASEPE acordaron con los gremios de Petroleros Privados y Jerárquicos una recomposición del 16% para el ciclo abril 2026–marzo 2027 y llevaron el salario bruto mínimo garantizado a $4.130.864 por una jornada de ocho horas, más el adicional estratégico de Vaca Muerta.
En contraste, un empleado de comercio encuadrado en el convenio 130/75 cobra en agosto un básico que va de $1.282.023 a $1.349.135 según categoría, que con adicionales y sumas no remunerativas deja un bruto de bolsillo del orden de $1,4 a $1,6 millón. Un docente neuquino de nivel inicial, tras la actualización por inflación de julio, percibe entre $1.508.111 y $2.745.421 de bolsillo de acuerdo a antigüedad y zona, de acuerdo con la grilla de ATEN. Y los estatales provinciales, tras el acuerdo que ATE y UPCN firmaron con el Gobierno a fines de julio, tienen desde agosto un piso de bolsillo garantizado de $1.560.000 para una carga de 35 horas semanales, con actualizaciones trimestrales por IPC.
Otro factor a tener en cuenta es el precio de la comida que (¡sorpresa!) también es más caro en el sur. El informe «Changuito Federal» de la consultora Analytica midió en abril de 2026 el costo de una canasta de alimentos idéntica en todo el país y encontró a la Patagonia a la cabeza, con Neuquén en $911.677 y Río Negro en $931.368, muy por encima de las provincias del norte. En la región, ese sobreprecio se compensa en parte con los salarios más altos, de modo que la canasta pesa alrededor de 15,6% sobre dos ingresos privados promedio, contra casi el doble de esfuerzo en el norte argentino.
Consultas, reclamos y contratos
Respecto de los alquileres, el titular de la Dirección de Protección al Consumidor de Neuquén, Pablo Tomasini, fue consultado por ADNSUR y dijo que reciben “muchas consultas”, pero “pocos reclamos formales”, vinculadas sobre todo a los precios y a las condiciones de habitabilidad. Desde ese organismo, el Monitor de Alquileres trabaja en varias líneas para intervenir sobre este mercado. Entre las herramientas que preparan, mencionó: un georreferenciamiento del valor de los alquileres por zonas de la provincia y de la capital, un estamento de mediación para evitar la judicialización, aportes del Banco Provincia del Neuquén (BPN) para garantías de caución que reemplacen al tradicional garante y para gastos de mudanza, y el diseño de una aplicación que enlace a propietarios, inmobiliarias e inquilinos con precios de referencia. El funcionario estimó que las herramientas estarían listas hacia fin de año y adelantó que entre octubre y noviembre se repetirá la encuesta a inquilinos que ya se realizó en dos ocasiones para detectar cuáles son los precios y condiciones del alquiler en la región.
Por otra parte, el Defensor del Pueblo, Gustavo Pereyra, precisó que en lo que va del año se iniciaron más de 130 trámites relacionados con alquileres y vivienda, en su mayoría diferencias contractuales entre locadores y locatarios. El planteo más frecuente, describió, es el de contratos que vencen y se renuevan con aumentos «de un 80, 90 o hasta un 100%», junto con incumplimientos de cláusulas. «La gente necesita más tiempo para buscar un alquiler que pueda pagar en una ubicación más o menos cómoda, y allí comienzan los problemas», señaló Pereyra.
El sueño de la casa propia
Frente a ese escenario, el Gobierno provincial exhibe su respuesta habitacional. Lanzado en diciembre de 2025, el programa Neuquén Habita proyecta —en base a cifras oficiales— 20.000 soluciones habitacionales en dos años, con una inversión estimada de 450 millones de dólares financiada con recursos provinciales, orientada a la generación de lotes con servicios, la regularización dominial, la infraestructura básica, la construcción de viviendas y complejos para adultos mayores en cada región. Su pata financiera son los créditos hipotecarios que otorga la Agencia de Desarrollo Urbano Sustentable (ADUS) con fondos públicos no bancarios: préstamos de hasta $150 millones, con cuotas que el Ejecutivo asegura no superarán el 30% de los ingresos familiares, para construir, ampliar o refaccionar la primera vivienda de hasta 90 metros cuadrados, con una tasa de UVI más 2% anual para quienes cobran en el BPN. El gobernador Rolando Figueroa definió el esquema como «un sistema pensado para la clase media trabajadora» y remarcó que la primera tanda replica, en un solo lanzamiento, los 4.000 préstamos que el Procrear nacional otorgó en la provincia entre 2011 y 2023.
En Río Negro, no hay una política agresiva sobre el problema. Ni en materia de alquileres, ni de acceso a la tierra o la vivienda. Con Nación retirada del asunto y municipios sin la capacidad económica de —por ejemplo— Neuquén capital (y en algunos casos sin demasiado espacio en el ejido urbano), los vecinos se alejan cada vez más de los centros urbanos.
De Viena a los pueblos fantasma del shale
Un buen punto para abordar este debate, como muchos otros, es ver qué hicieron en otros lugares del mundo ante problemáticas similares. La crisis habitacional, por supuesto, no es tema solo de la norpatagonia, sino que es de corte global. Uno de los ejemplos a observar puede ser el de Viena, donde alrededor del 60% de la población vive en unidades municipales o cooperativas subsidiadas, con un modelo de renta social de ingresos mixtos que mantiene los alquileres bajos y sostiene el valor a lo largo de generaciones. Del otro lado del péndulo aparece Singapur, cuyo organismo público HDB aloja a más del 80% de los habitantes pero con una filosofía inversa a la vienesa: en lugar de alquiler social, subsidia la compra de departamentos por debajo del precio de mercado y ofrece fuertes ayudas a los compradores de primera vivienda. Entre las contras, Viena arrastra un alto costo fiscal de mantenimiento y Singapur ata el bienestar a la capacidad de compra, pero ambos comparten intervención estatal sostenida en el tiempo y a gran escala.
Más cerca geográficamente, podemos analizar la capital de Uruguay, Montevideo, donde el acceso a la vivienda se apoya desde hace más de medio siglo en las cooperativas de ayuda mutua nucleadas en la FUCVAM: grupos de familias que construyen de manera colectiva sobre terrenos que el Estado les cede a través de una «cartera de tierras» y con créditos subsidiados. Bajo ese modelo de usuarios —fundado en 1970 y replicado en varios países de la región—, la propiedad es colectiva y no puede venderse con fines de lucro, un rasgo que, según sus impulsores, frena la especulación y mantiene los precios accesibles.
Si buscamos ejemplos de regiones que tengan mayores similitudes con Vaca Muerta, podemos buscar cerca de los campos de shale de Estados Unidos. En Williston, Dakota del Norte, el boom del yacimiento Bakken vivió una situación similar a la que ocurre hoy en Añelo: precios que se dispararon, «man camps» —campamentos de trabajadores— que brotaron ante la falta de vivienda, y maestros, policías y personal de salud expulsados del mercado. Cuando el ritmo de la perforación se moderó, quedaron complejos sobreconstruidos, edificios semivacíos y un aumento de los desalojos. Un comisionado local lo resumió con una frase: «Estamos sobreconstruidos». Investigadores que estudiaron el caso apuntan a las protecciones al inquilino como una de las pocas herramientas que atenuaron el desplazamiento.
En este sentido, lejos de un futuro inmediato, Vaca Muerta proyecta en el corto y mediano plazo inversiones multimillonarias (de las más grandes de la historia argentina) que llegarán hasta la costa rionegrina cruzando de punta a punta la Patagonia Norte, con decenas de miles de puestos de trabajo —también proyectados— para los próximos años, que supondrán un crecimiento exponencial de población y más presión sobre la olla de la crisis habitacional que ya está en punto de ebullición.

