La UTA ratifica el estado de alerta ante paritarias congeladas
El comunicado fue directo: “Los trabajadores no queremos ser la variable de ajuste del sistema”. Con esa frase, la UTA dejó en claro que el conflicto excede una disputa salarial puntual. El sindicato ratificó el estado de alerta y movilización, aunque por ahora no fijó ninguna fecha concreta de paro.
La actualización salarial permanece congelada, lo que implica una pérdida sostenida del poder adquisitivo. Varias líneas de colectivos ya están paralizadas por falta de pago de salarios —situación que, según el gremio, “genera conflictos innecesarios y pone en riesgo tanto las fuentes laborales como la continuidad del servicio público”. La UTA también fue uno de los impulsores de un paro de 36 horas con marcha en la reciente reunión del consejo directivo de la CGT, aunque la iniciativa no logró consenso.
Por qué se estancaron las negociaciones: causas del conflicto
El sindicato no apunta solo a las empresas. En su comunicado, la UTA dejó entrever una injerencia del Poder Ejecutivo en las discusiones salariales a través del Ministerio de Economía. La frase “las paritarias deben ser realmente libres” resume esa denuncia sin nombrar responsables de forma explícita.
Del lado empresarial, el gremio cuestionó que las patronales se limiten a repetir que los recursos “no alcanzan” sin ofrecer nada concreto a cambio. “Queremos saber si es cierto el ‘no alcanza’ y qué tan claro es el Excel”, dijeron voceros gremiales. Las empresas, según la UTA, solo exigen mejoras en tarifas y subsidios.
Al Estado le apuntaron por priorizar las cuestiones financieras y carecer de planificación sectorial. Los sucesivos cambios en la Secretaría de Transporte, señalaron fuentes gremiales, son evidencia de esa falta de política. También se alertó que el Estado favorece, en algunos casos, situaciones de concentración o monopolio que debilitan aún más al sistema.
Frente a ese diagnóstico, la UTA reclamó transparentar las cuentas del transporte y convocar a todos los actores para encontrar una salida que no recaiga sobre los trabajadores.
Consecuencias posibles: usuarios, empleos y continuidad del servicio
Un paro de colectivos en el AMBA afectaría a miles de usuarios que dependen del transporte público para moverse cada día. El impacto no sería solo de movilidad: el sector genera aproximadamente 150.000 puestos de trabajo directos e indirectos en todo el país, según datos citados por el propio sindicato.
Los choferes atraviesan una incertidumbre cotidiana. No saben si cobrarán sus haberes en tiempo y forma, pero igual salen a trabajar. El comunicado destacó que los trabajadores “continúan cumpliendo con sus tareas a pesar de la inseguridad, el deterioro de calles y avenidas y las dificultades propias de la actividad”. Salario, fuentes de trabajo y continuidad del sistema son las tres variables que, de deteriorarse juntas, podrían derivar en una crisis de mayor alcance para la movilidad del área metropolitana.
Cómo puede responder el gobierno y el contexto gremial
El gobierno tiene herramientas disponibles. Desde la Secretaría de Trabajo evalúan declarar la esencialidad del servicio, lo que obligaría a garantizar al menos el 75% del transporte en caso de paro. La Ley de Modernización Laboral también le otorga al Ejecutivo mecanismos para desactivar conflictos de alto impacto en la población.
El escenario interno de la UTA agrega complejidad. La conducción de Roberto Fernández enfrenta cuestionamientos de distintos sectores que se presentarán como opositores en las próximas elecciones para renovar el consejo directivo, lo que puede condicionar las decisiones del gremio. Un dato que ilustra esa fragmentación: el personal del Grupo Dota históricamente actúa en sentido contrario a las decisiones de la conducción, lo que muestra que el sindicato no habla con una sola voz.
El conflicto enfrenta, en síntesis, a un gremio en alerta con paritarias congeladas, empresas sin propuestas y un Estado que, según la UTA, prioriza los números por encima del funcionamiento real del sistema. Si no se retoman las negociaciones, la amenaza de paralización del servicio en el AMBA seguirá vigente.

