Una conocida fábrica de motos cerró sorpresivamente una de sus plantas en Argentina y despidió a 50 trabajadores

La empresa atribuye la medida a cambios en la estrategia global de sus socios internacionales, mientras la UOM denuncia la falta de aviso previo y el incumplimiento de procedimientos legales.

Esta semana se conoció la decisión que tomó la fábrica de una conocida marca de motos en Argentina: cierre y despido de al menos 50 trabajadores.

Precisamente, el anuncio del cierre y los despidos llega en un momento complejo para el empleo privado registrado en el país. Según la última Encuesta de Indicadores Laborales (EIL) publicada por el Ministerio de Capital Humano, en julio el empleo privado registrado en empresas de más de diez trabajadores sufrió una contracción del 0,2%, tanto en la comparación mensual como interanual. Este retroceso fue homogéneo, afectando tanto a los grandes aglomerados urbanos del interior como al Gran Buenos Aires.

El informe también detalló que el empleo en el sector industrial se mantuvo estable respecto al mes anterior, aunque en general la mayoría de los otros sectores reflejaron variaciones negativas. Esta lectura muestra desde una perspectiva cuantitativa la pausa o retroceso en la creación y mantenimiento de puestos laborales formales en un contexto donde la incertidumbre económica persiste tanto para empresas como para trabajadores.

EL GRUPO SIMPA ANUNCIÓ EL CIERRE DE SU PLANTA EN CAMPANA Y DESPIDIÓ A 50 EMPLEADOS

El Grupo Simpa, reconocido en Argentina por representar a marcas internacionales de motos como KTM, Royal Enfield y Harley-Davidson, anunció el cierre sorpresivo de su planta industrial ubicada en Campana, provincia de Buenos Aires. Esta decisión implicó el despido de 50 operarios y la centralización de toda la producción en su planta del partido de Pilar.

La medida, que impacta de forma directa al sector industrial local, se produjo en un contexto marcado por un escenario laboral contraccionista que ya mostraba señales de debilitamiento desde meses atrás.

En un comunicado oficial, el Grupo Simpa informó que la reestructuración productiva implicó discontinuar la actividad en Campana para concentrar los procesos productivos en su planta de Pilar. 

“Centralizamos nuestra operación productiva en la planta ubicada en el partido de Pilar, discontinuando la actividad de Campana. De esta forma, aseguramos la continuidad de los procesos productivos, la competitividad y la atención a los clientes para todas las marcas que representamos”, declaró la empresa.

Según explicaron, esta determinación responde a un cambio en la estrategia global de uno de sus principales socios internacionales, que decidió que algunos modelos sólo serán fabricados desde la planta de origen, sin realizar producción en Argentina ni en otras filiales internacionales. Esta modificación afectó el ritmo de trabajo y dejó sin actividad la estructura productiva en Campana, forzando la reubicación de la producción.

EL IMPACTO EN LA PLANTILLA LABORAL Y LA RESPUESTA GREMIAL

El cierre de la fábrica de Campana tradujo en el despido directo de 50 trabajadores. La noticia fue denunciada con dureza por la conducción local de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM). El gremio sostuvo que la empresa no cumplió los procedimientos legales establecidos para la prevención de crisis ni avisó con antelación a los trabajadores, generando sorpresa y rechazo.

Desde la UOM señalaron que el desmantelamiento sin aviso previo viola los protocolos laborales y exige una intervención urgente tanto de las autoridades provinciales como nacionales para garantizar el sostenimiento del empleo.

Históricamente, la planta de Campana estuvo especialmente orientada al ensamblaje de motos de marcas como KTM, Husqvarna y CFMoto. Su producción se sostenía con kits que provenían de India, China y Europa, y alcanzaba una capacidad que rondaba las 200 unidades diarias. Sin embargo, la integración nacional de componentes era baja: apenas un 5% de los insumos utilizados se fabricaban en Argentina. Esta estructura productiva no sólo limitaba el desarrollo industrial local, sino que también extendía la dependencia de insumos importados que, según expertos, se encarecen por las fluctuaciones cambiarias y logística internacional.

FUENTE: ADN Sur