En declaraciones públicas, Sola cuestionó la lectura de algunos informes oficiales que destacan la creación de empleo sin contemplar la cantidad de trabajadores que quedaron desocupados o pasaron a la informalidad. “Cuando se analizan en conjunto los puestos que se crean y los que se pierden, el resultado es claramente negativo”, sostuvo.
El dirigente gremial remarcó que la caída del empleo se siente con fuerza en sectores clave como la construcción y la industria, especialmente en regiones como el Gran Rosario, Villa Constitución y San Nicolás.
En ese sentido, explicó que la paralización de la obra pública y la retracción de la inversión privada impactan de manera directa en la generación de trabajo registrado. Sola también señaló que, si bien existen algunos focos de crecimiento vinculados a la actividad energética, se trata de inversiones concentradas en zonas específicas del país y con un bajo efecto multiplicador sobre el empleo en los grandes centros urbanos.
Además, advirtió que muchos trabajadores que conservan su empleo formal se ven obligados a extender su jornada laboral o a sumar más de un trabajo para sostener sus ingresos frente a la pérdida del poder adquisitivo. Incluso, afirmó que aun si se concretaran las inversiones previstas en el marco del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), solo se lograría recuperar una porción menor de los puestos de trabajo perdidos.
Las declaraciones del dirigente de la CGT se dan en un contexto de creciente preocupación sindical por la evolución del empleo formal, con indicadores que muestran retrocesos en varios sectores productivos y un avance de la precarización laboral en la Argentina.

