Rodríguez sobre la movilización de la CGT: «Fue el eje vertebral para postergar el tratamiento de la reforma laboral»

El secretario adjunto de la central obrera y titular de UPCN, Andrés Rodríguez, destacó el impacto de la movilización del pasado jueves y adelantó que el plazo hasta el 10 de febrero será clave para intensificar el diálogo con los legisladores y definir nuevas medidas de fuerza.

El movimiento obrero logró un importante respiro tras la masiva movilización encabezada por la Confederación General del Trabajo (CGT) el pasado jueves. En medio de la tensión por el proyecto de reforma laboral impulsado por el oficialismo, el movimiento obrero logró un objetivo táctico central: postergar el debate parlamentario hasta el 10 de febrero.

Andrés Rodríguez, secretario adjunto de la CGT y conductor de UPCN, analizó los alcances de la jornada de protesta y fue contundente respecto al peso político de la convocatoria. Según el dirigente, el éxito de la estrategia no solo radicó en el despliegue callejero, sino en la capacidad de la central para actuar como interlocutor directo con legisladores.

El músculo sindical en la calle

Para Rodríguez, la contundencia de la última marcha fue el factor determinante que obligó al Gobierno y a las cámaras a revisar el cronograma de sesiones. “La marcha que organizó el jueves la CGT fue verdaderamente muy importante, porque además estuvo centrada como eje vertebral en la propia Confederación General del Trabajo, más allá de algunos grupos complementarios del campo de la política”, señaló el dirigente, subrayando la autonomía y la organización de la central por sobre otras adhesiones partidarias.

Estrategia parlamentaria y el horizonte de febrero

Sin embargo, la calle no fue el único frente de batalla. El titular de UPCN reveló que la conducción cegetista mantuvo contactos de alto nivel para frenar la embestida contra los derechos laborales. “Por otra parte, también se operó desde la propia conducción de la CGT con muchos legisladores, lo cual determinó esas realidades para que se postergue el tratamiento hacia el 10 de febrero”, explicó.

Este diferimiento en el calendario legislativo es visto por el sindicalismo como una ventana de oportunidad estratégica. Rodríguez valoró positivamente, en esa línea, el tiempo ganado: “Es importante esa postergación porque indudablemente también podemos seguir hablando con legisladores o directamente con senadores, que podemos realmente persuadirlos de acompañar al movimiento obrero en el rechazo a esta reforma laboral, o en la modificación de sus principales artículos”.

Un plan de acción «etapa por etapa»

Pese al respiro temporal, la CGT se mantiene alerta. El secretario adjunto advirtió que el movimiento obrero no bajará los brazos durante el receso y que la hoja de ruta se irá trazando en función de la respuesta del Gobierno. “Esta postergación nos da tiempo para organizar nuevas acciones que tendremos que ir evaluando etapa por etapa, de acuerdo a los acontecimientos que se vayan presentando”, concluyó Rodríguez.

Con el 10 de febrero como nueva fecha límite en el horizonte, la central obrera se prepara para un verano de intensas gestiones en los pasillos del Congreso, buscando consolidar un bloque opositor que impida el avance de la reforma o, en su defecto, logre podar los puntos más regresivos para los trabajadores argentinos.

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