La relación entre Axel Kicillof y la nueva conducción de la Confederación General del Trabajo (CGT), que asumió en noviembre pasado con el triunvirato integrado por Octavio Argüello (Camioneros), Jorge Sola (Seguros) y Cristian Jerónimo (Vidrio), atraviesa un momento de silencio público. A más de un mes de la asunción, no se registraron declaraciones conjuntas ni la clásica foto protocolar con ninguno de los tres cotitulares.
En ese vacío, el ministro de Trabajo bonaerense, Walter Correa, aparece de presentador en varios eventos sindicales recientes, buscando generar un canal fluido con la central obrera. Sin embargo, esa presencia no logró aún materializar la reunión que la nueva conducción de la CGT mantiene pendiente con el gobernador.
El contraste se hizo más evidente esta semana: la foto de CGT fue con los gobernadores de Provincias Unidas (Nacho Torres de Chubut, Carlos Sadir de Jujuy y Maximiliano Pullaro de Santa Fe) en la previa del tratamiento de la reforma laboral en sesiones extraordinarias.

A esto se suma otro dato que circula en los pasillos sindicales: la movida encabezada por Juan Pablo Brey, secretario general de Aeronavegantes y secretario de Deportes de la CGT, quien impulsa abiertamente la candidatura presidencial del evangelista reformista Dante Gebel para 2027. La propuesta se presenta como una alianza transversal que incluye dirigentes sindicales, peronistas y hasta libertarios, y cuenta con el respaldo de otros sindicalistas.
Otro capítulo sensible es el de Claudio “Chiqui” Tapia. El presidente de la AFA, designado por Kicillof al frente del CEAMSE en febrero de 2025, se convirtió en un actor incómodo en medio de la disputa por el control del fútbol argentino. Según fuentes sindicales y políticas, desde el CEAMSE se están acomodando cargos para dirigentes de clubes alineados, una operatoria que está a punto de salir a la luz y que podría generar problemas a los aliados camioneros.

En este contexto, Héctor Daer, actual secretario de Interior de la central, aparece como el dirigente que mejor diálogo mantuvo con Kicillof en el último tiempo. El histórico interlocutor del gobernador en la CGT podría sostener el nexo, mientras busca poner en valor una secretaría cegetista que en los años previos se abocó solamente a los administrativo.
Queda abierta la pregunta de fondo: si todo esto forma parte de un período de negociación silenciosa o si, en un escenario político y sindical fragmentado, el acuerdo que existió durante los últimos años entre el gobernador y CGT se está redefiniendo desde cero, con la nueva conducción queriendo gravitar en un equilibrio complejo.

