La actividad formó parte de una protesta nacional en defensa de los puestos de trabajo y en contra del congelamiento salarial impuesto por el Gobierno Nacional.
La movilización se llevó a cabo en un contexto de incertidumbre, debido al inminente vencimiento de contratos y la amenaza de despidos masivos en la administración pública. Según los organizadores, cientos de empleados estatales se reunieron frente a la Casa Rosada para exigir soluciones y advertir sobre las consecuencias de las medidas de ajuste.
En el marco de la manifestación, representantes de ATE Capital expresaron su descontento y advirtieron sobre la posible radicalización de las protestas en caso de que el Gobierno avance con los despidos. «Si hay despidos, cada Ministerio se transformará en una trinchera», señalaron, destacando que no permitirán que los trabajadores sean los más afectados por las políticas de ajuste.
La protesta incluyó no solo la distribución de comida, sino también discursos y actos simbólicos en los que se denunció la situación de precariedad que atraviesan miles de trabajadores estatales.


