A casi tres décadas de la tragedia de 1995, la ciudad de Río Tercero vuelve a sufrir un duro revés. El conflicto en la histórica planta química y petroquímica, fundada en 1981, se agrava día a día, dejando a cientos de trabajadores sin sustento y reabriendo heridas en una comunidad marcada por la «desidia política y la voracidad empresarial».
En la última escalada, el Sindicato del Personal de Industrias Químicas y Petroquímicas denunció un «lock out patronal» y acusó a la empresa de «retirarse de la mesa» de diálogo en medio de la negociación por los «125 despidos ilegales».
Numerosas denuncias caen sobre la Petroquímica Río Tercero
Tras denunciar «múltiples actos de mala fe», los trabajadores decidieron tomar una parte de la fábrica. La empresa, además de retirarse de la mesa, es acusada de aplicar una «rebaja salarial del 10% de manera ilegal» y de no pagar adicionales.
Bajo ese escenario, el secretario Gremial del sindicato, Lucas Felici, fue contundente: «Nos bloquearon el ingreso a los laburantes (…), esto es un lock out patronal. La empresa es violenta contra todas las familias de Río Tercero», concluyó.
«No les tembló la pera para ponerle un candado»
El comunicador local Mariano Luján, en un fuerte editorial, recordó la historia de padecimientos de la ciudad: “Por allá, en 1995, la decisión política y la corrupción hicieron volar a la ciudad en pedazos”.
Sin embargo, “con esfuerzo, con industria y con trabajo, Río Tercero pudo ponerse de pie”, continuó, aunque rápidamente ese escenario se empaño: “Hoy, lamentablemente, volvemos a recibir un duro golpe”, remarcó Luján.
Bajo ese plano cuestionó la decisión empresarial de ajustar sobre los trabajadores después de décadas de recibir beneficios estatales. “No les tembló la pera a la hora de ponerle un candado al portón, sin importarles la vida de los operarios ni de las familias que quedarían a la deriva”.
El cierre parcial y los despidos en la planta no solo significan la pérdida de fuentes de trabajo, sino también un nuevo desafío para una ciudad que, como tantas veces, deberá reinventarse para sobrevivir a las decisiones empresariales que «priorizan el negocio sobre la gente».

