Un anuncio sin noticia
La comunicación del sindicato petrolero de Chubut logró algo poco frecuente: decir mucho sin terminar de explicar qué había pasado.
A través de sus redes sociales, el gremio habló de “acuerdos clave”, “modificaciones en convenios” y mencionó una serie de artículos que “se tendrán por no escritos y nulos”. Raro, pero, al rascar un poco, la novedad fue bastante más modesta: lo que se homologó esta semana fue, básicamente, el acuerdo firmado en febrero.
Ese acuerdo -que ya se venía aplicando en la mayoría de las empresas- había establecido un esquema de recomposición salarial con fuerte peso en sumas no remunerativas, incluyendo un pago cercano a los 500.000 pesos, además de ajustes en viandas y adicionales. La homologación, en términos prácticos, llega para ponerle sello jurídico a algo que ya estaba en marcha.
En el medio, el comunicado mezcló varios temas: lo que se discutió en febrero, lo que observó el Ministerio de Capital Humano al momento de homologar y lo que todavía ni siquiera se negoció. El resultado fue un texto que parecía anunciar una reforma laboral petrolera, sin entender si los cambios eran para bien o para mal, algo que en esta delicada coyuntura, no sorprendería.
El ojo en la paritaria
Sin embargo, el dato relevante está en otro lado, y no apareció en las redes oficiales: la paritaria todavía no está cerrada. El período 2025-2026 terminó el 31 de marzo y falta acordar el ajuste final sobre los básicos. Y a pesar de que hubo reuniones, y que los gremios del sur (los que no son Vaca Muerta) negocian en la misma mesa, nada se sabe sobre el avance.
Ahí sí está el partido que importa porque el contexto cambió: las empresas muestran mayor cautela al negociar, la inversión sigue mirando más a Vaca Muerta que a los yacimientos convencionales, a pesar de todos los incentivos, y los gremios llegan con la presión de recomponer salarios que vienen corriendo detrás de la inflación y un fuerte reclamo de inserción laboral, en el marco de más de 10 mil despidos.
En ese escenario, la homologación reciente funciona más como cierre formal de una etapa que como punto de partida de algo nuevo. Tal vez era necesario decir algo en el medio de tanta incertidumbre. En términos petroleros, se confirmó la producción en un pozo que ya fue perforado, pero lo que aún no se sabe es cuál es el plan de perforación a futuro. Y volviendo a lo terrenal, en Chubut y Santa Cruz el plan oficial, y casi llegando a mayo, aún no está.
Juntando fuerzas
Justamente por la falta de presentación de los planes de inversión 2026 y el programa de equipos de torres, los secretarios generales de Chubut y Santa Cruz anticiparon que están juntando fuerzas y advirtieron que, si la cosa no mejora, avanzarán en un plan lucha común.
Jorge Ávila y Rafael Güechenen buscan coordinar acciones conjuntas frente a la crisis que atraviesa el sector y la falta de avances en los compromisos asumidos por las operadoras; ambos coinciden en que el escenario es de incertidumbre.
“Existen acuerdos firmados entre empresas y gobiernos provinciales que aún no se traducen en mayor actividad ni en la puesta en marcha de equipos”, mencionaron.
Aunque no participó de este encuentro, otro referente sindical que reiteró su preocupación fue el secretario general de la UOCRA, Raúl Silva, que lleva un registro de la caída del empleo en el sector con cifras que continúan “en caída libre”. Más de 1.800 personas vinculadas con la construcción no tienen trabajo (de hecho, unas 2.400, con la diferencia de que un grupo importante consiguió insertarse en Vaca Muerta), y el caso del rubro, no sólo está impactado por la merma de las inversiones petroleras, sino también por el parate de las obras públicas y las privadas.
Hace no mucho tiempo hubo un asado que reunió a algunos dirigentes y fue encabezado por Silva. Allí el dirigente habría manifestado la necesidad de “hacer un gran reclamo que incluya a todos los gremios”, para exigir respuestas respecto a la desinversión en la región. ¿Se logrará en este momento? La novedad es que ahora sí todos tienen las mismas inquietudes. Falta el que convoque, ese será también el que deba limar las aspereas que hasta el momento no les permitieron unificarse.
Forzando la baja
Ampliando la información gremial, Ávila encabezó esta semana numerosas asambleas informativas con referentes y delegados de empresas de torre. Una de las reuniones más importantes se llevó adelante con AESA, cuyos trabajadores lideran el “top de incertidumbre regional”. Según informaron en el portal la Voz del Sindicato, los encuentros tienen que ver con generar diálogo ante “la creciente incertidumbre en torno a la actividad productiva, especialmente en el área de perforación, donde actualmente se registra una marcada falta de movimiento”.
“Hay una importante cantidad de trabajadores que permanecen en condición de ´stand by´, sin tareas asignadas de manera regular”, reconocieron.
Y puntualmente citaron el caso Manantiales Behr, área que sigue siendo operada por YPF, sin actividad de equipos grandes y que, casi en piloto automático, sigue dando buenas noticias.
La producción del histórico yacimiento aumentó en el orden del 2% en un contexto donde la mayoría de las áreas de la cuenca declinan. La mística cree ver ahí el ‘milagro ypefiano’ y la impronta que sigue luchando por prevalecer (al menos en un área, de las 14 que abandonó en la cuenca San Jorge), aunque técnicamente tiene todo que ver con los proyectos de recuperación terciaria que la compañía amplió durante los últimos años.
Y la buena noticia generó eco en el gremio petrolero, que rápidamente cuestionó: “Esta mejora en los niveles de producción contrasta con la baja cantidad de equipos de perforación en actividad. Algunos sectores interpretan que podría tratarse de una estrategia de la operadora, que, pese a los buenos resultados productivos, no estaría acompañando con una mayor inversión en equipos”.
Volviendo al tema de las reuniones con delegados, en los pasillos petroleros suena fuerte que ya estaría todo arreglado para bajar los equipos perforadores que YPF tiene estacionados en Manantiales Behr y con ellos, a su gente.
Más allá de que Ávila se adelantó y como si conociera el final, por demás anunciado, pidió que esos equipos queden en Petrominera, la duda está en conocer cómo será el plan de perforación de PECOM en la pujante área. Lo de conocer cuál será la empresa de perforación elegida podría ser sólo una anécdota.
El futuro, lejos, en Canadá
Lo que sin dudas está tirante es la relación de los santacruceños Rafael Güechenen y Claudio Vidal. El petrolero arrancó esta semana respetando la conciliación obligatoria, pero aclarando: “siempre del lado de los trabajadores. Por historia, por convicción, por lealtad a la clase de la que soy parte. Damos la cara en todo momento y en todo lugar, junto a cada petrolero. Nos hacemos cargo de lo que decimos, de lo que hacemos y de las banderas que levantamos”.
Mientras que Vidal se subió a un avión rumbo a Canadá para buscar inversiones y tecnología que le permitan desarrollar Palermo Aike, ‘el Vaca Muerta de Santa Cruz’, que promete, pero al que todavía le falta mucho para ser palpable.
Mas allá de todo lo que se quiera ir a buscar a otros países para los desarrollos futuros, Santa Cruz tiene un problema local que se podría resolver localmente.
En noviembre pasado, el ministro de Energía, Jaime Ávarez explicó que en la provincia hay 4.000 pozos parados y que el objetivo con la distribución de las áreas que dejó YPF a nuevas operadoras tenía que ver con reactivar con urgencia los yacimientos. “Lo primero será reactivar los pozos detenidos y ponerlos en funcionamiento. Esto requerirá tareas de pulling, workover y mucho trabajo”, había dicho.
Con una inversión modesta, que incluya equipos de workover y pulling, más la contratación de cuadrillas que energicen los pozos parados, se podrían reactivar al menos mil pozos y con esto, aumentar la producción y generar trabajo.
Hace tiempo el tema está planteado, los incentivos están dados, los yacimientos “están saneados”, el precio acompaña, pero por alguna razón no arranca.
Los empresarios que compran
A nivel nacional trascendió que la participación mayoritaria de YPF en Metrogas, algo que se sabía iba a atravesar un proceso de venta, podría quedar en manos del Grupo Neuss, a través de un consorcio que incluye a socios internacionales como Mubadala Capital y SIA Capital (un fondo de inversión de Abu Dabi). Con este movimiento la petrolera de bandera se desprendería del 70% de Metrogas, en una operación que podría superar los 500 millones de dólares.
El Grupo Neuss, a través de Patagonia Resources, quedó a cargo en Santa Cruz de los yacimientos Los Perales–Las Mesetas, Los Monos y Barranca Yankowsky. Para ir un poco más allá en el tiempo, los empresarios argentinos habían tenido un intento fallido de participar del Proceso Andes de YPF en Chubut, algo que fue denunciado y frenado por el sindicato petrolero de Chubut, que los corrió de la escena más rápido que un bombero, para facilitar la adjudicación de Trébol-Escalante a PECOM.
Para tranquilidad de los que esperan la confirmación de inversiones en el norte santacruceño, al menos ya se puede confirmar que un grupo de todos los que tienen áreas, tienen sobrada espalda financiera para apostar.

