La cooperativa láctea SanCor, concursada desde febrero de 2025, ingresó en el momento más crítico al solicitar de manera formal su propia quiebra. Desde la justicia se constató el cese de pagos, deuda millonaria y la insolvencia general y definitiva.
De esta manera, la firma SanCor, con sede en Zúnchales pidió su propia quiebra. Si bien existe un comunicado del gremio lechero y fuentes del gobierno de Santa Fe que también lo confirman, desde la compañía no respondieron la consulta. La presentación se formuló sobre la tarde de este miércoles, aunque aún no se hizo visible en el expediente de la causa.
Según la Justicia, que verificó las deudas de 1519 acreedores sobre un total de 2702 denunciados, la cooperativa láctea enfrenta una deuda en torno a los 120 millones de dólares (US$90 millones y superior a $40.000 millones).
Esta cooperativa, acarrea dificultades desde hace casi una década, pasando de procesar unos 4 millones de litros diarios de leche a menos de 500.000 en su disminución productiva. Se desprendió de marcas emblemáticas de postres y yogures y redujo en media docena sus establecimientos de elaboración.
El pedido de quiebra se realizó ante al Juzgado de Primera Instancia de Distrito 5 en lo Civil y Comercial de la Cuarta Nominación de Rafaela, que lleva adelante el concurso de la empresa, que arrastra una deuda de US$ 120 millones.
«Luego de los informes elevados por la Sindicatura, el Comité Provisorio de Control y la co Administradora designada por el Juzgado, coincidentes todo en el probado estado de cesación de pagos, impotencia e insolvencia patrimonial general y definitiva de la concursada, SanCor CUL acaba de pedir su propia quiebra», indicó un comunicado que lleva la firma del secretario general de Atilra, Etín Ponce.
En estos procesos de crisis tan profundas, son los trabajadores los principales perjudicados. De acuerdo con lo informado, la empresa arrastra una deuda de ocho meses de salarios, además de aguinaldos impagos. En ese contexto, se indicó que Sancor se sostuvo con recursos vinculados al propio personal, junto con la asistencia del fondo solidario de ATILRA y la continuidad de las prestaciones de salud por parte de OSPIL, pese a la falta de aportes empresariales.
Si bien la situación es por demás de compleja, desde el gremio no pierden las esperanzas de una nueva reorganización. En este sentido, desde la conducción gremial sostuvieron que la eventual quiebra no significa un cierre definitivo. Y que, la dificil situación podría ser el inicio de una nueva etapa si se apoyan en la calidad de sus productos y en el trabajo del personal.

