Este cierre marca el fin de una era, ya que la planta fue la primera de la automotriz fuera de Alemania, un ícono de la industria local.
El acuerdo incluye la continuidad de la producción del utilitario Sprinter hasta 2029 bajo licencia de Mercedes-Benz. Sin embargo, a partir de esa fecha, los nuevos dueños deberán desarrollar modelos desvinculados de la marca alemana, ya que la próxima generación de la Sprinter será eléctrica y exclusivamente fabricada en Estados Unidos.
¿Qué implica para los trabajadores?
La planta será entregada con todo su personal, garantizando, por ahora, la continuidad laboral. Fuentes cercanas al acuerdo señalaron que Mercedes-Benz proporcionará apoyo económico durante la transición. Además, se baraja la posibilidad de alianzas con empresas locales y automotrices chinas para diversificar la producción y mantener la competitividad.
En una reunión clave con los potenciales compradores, directivos de la automotriz destacaron que el desafío principal será mantener el empleo y adaptar la planta a las nuevas demandas del mercado. «Nuestra prioridad siempre fue garantizar que los trabajadores sigan siendo parte de este proyecto», señalaron representantes de la empresa.
Preocupación y expectativas
Los sindicatos observan con atención el cambio de mando. “Es un momento crítico para la industria y los trabajadores. Esperamos que esta nueva etapa traiga inversión y desarrollo local”, afirmó un delegado gremial de la planta.
Por su parte, Pablo Peralta, CEO del Grupo ST, expresó su visión optimista: «Queremos convertir esta planta en un ejemplo de innovación industrial. Tenemos grandes planes para diversificar su producción y asegurar su futuro».
Aunque los detalles financieros del acuerdo no fueron revelados, la operación abre interrogantes sobre el futuro de la planta y su capacidad de adaptación en un sector en plena transformación.

