El avance de las importaciones asociadas al Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI) vuelve a encender alarmas en la industria local. La Cámara de Industriales de Proyectos e Ingeniería de Bienes de Capital (Cipibic) alertó que “las importaciones del RIGI destruyen industria nacional”. Mientras que advirtió sobre la magnitud de compras externas realizadas en los primeros proyectos aprobados. “Las importaciones del RIGI destruyen industria nacional y ese impacto ya comienza a reflejarse en un sector estratégico que combina tecnología, ingeniería y empleo calificado”, indicó a Mundo Gremial Ruben Fabrizio, director ejecutivo de la Cipibic.
Un informe que elaboró la entidad empresaria reveló que durante enero se registraron importaciones vinculadas a tres proyectos. Aunque el universo total alcanza a 10 iniciativas aprobadas, de las cuales seis ya muestran operaciones de compra en el exterior. En ese contexto, la cámara advirtió sobre oportunidades desaprovechadas para el entramado productivo local.
El relevamiento muestra que el total importado asciende a US$ 187,5 millones, con un volumen físico de más de 52,6 millones de kilos netos. Estos números corresponden a adquisiciones provenientes de 21 países, lo que evidencia una fuerte dependencia de proveedores externos en proyectos. Estas importaciones del RIGI podrían abastecerse en gran medida por fabricantes argentinos.
El análisis por país de origen refleja una marcada concentración. China lidera con US$ 84,4 millones, lo que representa el 45% del total. Le sigue Corea del Sur con US$ 57,4 millones y una participación del 30,6%. Estados Unidos aparece en tercer lugar con US$ 15,1 millones, equivalente al 8%. Completan el listado Tailandia con US$ 13,5 millones y Vietnam con US$ 6,1 millones, entre otros.
Esta distribución evidencia que más del 75% de las importaciones se concentra en dos países asiáticos. Lo que, de acuerdo con el informe, profundiza la dependencia tecnológica externa en sectores clave de la economía. Para la cámara, esto implica no solo una pérdida de producción local sino también una menor generación de valor agregado interno.

Proyectos con mayor nivel de importaciones
Entre los proyectos analizados, VMOS encabeza el ranking con importaciones por US$ 86,5 millones, lo que representa el 46,2% del total. Le sigue Luz del Campo con US$ 73,8 millones, equivalente al 39,4%. Más atrás aparecen Sidersa Acería con US$ 19,5 millones y Rincón Mining con US$ 3,8 millones.
El informe también pone el foco en la relación entre importaciones e inversión total. En el caso de Luz del Campo, las compras externas representan el 35% del monto invertido, un nivel significativamente alto que refuerza la preocupación sobre el desplazamiento de proveedores locales. En VMOS, en tanto, las importaciones equivalen al 3,5% de su inversión, aunque en términos absolutos concentran el mayor volumen.
Uno de los puntos centrales del informe es la identificación de bienes que podrían fabricarse en el país. Entre ellos se destacan depósitos y cisternas de acero por más de US$ 69,3 millones, aparatos con función propia por US$ 19 millones, estructuras metálicas por casi US$ 10 millones y puentes grúa por US$ 7,5 millones.
También figuran transformadores eléctricos, construcciones metálicas, equipos de filtrado, compresores, válvulas, conductores eléctricos y contenedores, entre otros productos. Se trata de bienes complejos, con alto contenido tecnológico, que forman parte del núcleo de actividad de la industria de bienes de capital.
Desde la cámara sostienen que muchos de estos equipos podrían desarrollarse localmente. Ya que el sector cuenta con capacidades técnicas, ingeniería y recursos humanos calificados para hacerlo. Sin embargo, el esquema actual del RIGI estaría favoreciendo la importación directa, sin incentivos suficientes para la integración nacional.

El peso estratégico de los bienes de capital
El sector de bienes de capital ocupa un rol central en la estructura productiva. Está compuesto por más de 5.700 empresas en todo el país, de las cuales el 98% son pymes. Genera más de 100.000 puestos de trabajo directos, lo que representa el 8,6% del empleo industrial y el 39% del empleo metalúrgico.
Se trata además de una actividad intensiva en conocimiento y tecnología. Los salarios del sector se ubican en promedio un 35% por encima del nivel manufacturero y cerca de un 50% por encima del promedio general de la economía. A esto se suma una fuerte inversión en innovación, con un 2,9% del empleo dedicado a estas tareas, por encima del promedio metalúrgico del 2,3%.
Para la Cámara, estos indicadores reflejan la importancia estratégica del sector. No solo por su capacidad productiva sino también por su impacto en el desarrollo tecnológico y la calidad del empleo. En ese sentido, advierten que el avance de las importaciones del RIGI destruyen industria nacional y pone en riesgo estas capacidades.
La entidad define a la industria de bienes de capital como una “fábrica de fábricas”, ya que produce los equipos necesarios para que otros sectores puedan desarrollarse. Desde maquinaria para la industria manufacturera hasta equipamiento para energía, minería o infraestructura, su alcance es transversal a toda la economía.
Por eso, el desplazamiento de producción local por importaciones no solo afecta a las empresas del sector, sino también a la cadena de valor en su conjunto. Menos producción nacional implica menor desarrollo tecnológico, menor generación de empleo calificado y una mayor dependencia externa.
El informe concluye que el esquema actual del RIGI debería revisarse para potenciar la participación de proveedores locales. Y maximizar el impacto de las inversiones en la economía argentina. En ese marco, la advertencia es clara: las importaciones del RIGI destruyen industria nacional si no se implementan mecanismos que prioricen la producción local y la integración de valor agregado argentino.

