La planta de Electrolux en Rosario, que durante décadas fue un emblema de la producción de electrodomésticos bajo la marca Gafa, cerró definitivamente sus puertas el viernes 26 de septiembre. La multinacional sueca comunicó a sus empleados el cese total de la fabricación local y la decisión de abastecer el mercado argentino con productos importados desde sus plantas en el exterior, principalmente desde Brasil. La medida implicó el despido de unos 200 trabajadores que se enteraron de la noticia cuando recibieron los telegramas de despido, minutos antes de una reunión que tenían pautada con la empresa para presentar al nuevo gerente de Recursos Humanos.
La Unión Obrera Metalúrgica (UOM) de Rosario calificó los despidos como «absolutamente ilegales» porque la empresa no tramitó el Procedimiento Preventivo de Crisis que exige la Ley 24.013 para este tipo de escenarios de conflicto colectivo. El gremio se movilizó este lunes al Ministerio de Trabajo de Santa Fe, con una concentración que comenzó a las 9.45 en la esquina de Ovidio Lagos y San Lorenzo, para exigir la nulidad absoluta de todos los telegramas y el resguardo de los puestos laborales. «Lo primero que vamos a hacer es rechazar los despidos y pedir la conciliación obligatoria», había anticipado el secretario general de la UOM Rosario, Antonio Donello, quien remarcó el impacto de la decisión: «Casi 200 compañeros nuestros y compañeras van a quedar en la calle».
La presión gremial dio resultado. Tras la audiencia en la cartera laboral, a la que la empresa envió únicamente a abogados externos y ningún directivo, el Ministerio de Trabajo de Santa Fe dictó la conciliación obligatoria hasta el 20 de octubre. La resolución suspende los despidos y establece que los trabajadores no asistirán a la planta, pero seguirán cobrando sus salarios durante el período de negociación. El abogado de la UOM, Pablo Cerra, valoró la medida aunque advirtió que es provisoria: «Siempre es positivo que los trabajadores sigan trabajando. Obviamente sabemos que esto es provisorio, porque sabemos los alcances de una conciliación obligatoria». Y agregó: «Nosotros seguimos sosteniendo el planteo de fondo, que es la nulidad de los despidos, pero hay algo mucho más importante, que es sostener la actividad».
La planta rosarina venía atravesando un proceso de achicamiento sostenido desde hacía años. En 2023 empleaba a unos 800 operarios; a fines de 2025 ya quedaban 200 tras sucesivas suspensiones y retiros voluntarios. En marzo de 2026, la empresa había abierto un programa de retiros que ofrecía el 100% de la indemnización más tres sueldos adicionales, y más de 130 operarios se anotaron ante el temor de perder sus empleos. La fabricación de heladeras ya había cesado en mayo, cuando Frimetal anunció el fin de esa línea, y solo continuaban algunas producciones de freezers y lavarropas.
El cierre de Electrolux representa un golpe severo para el cordón industrial de Rosario. La producción de línea blanca en la ciudad acumula un derrumbe del 80% en comparación con 2012, y la situación afecta también a decenas de proveedores locales. El secretario general de la CGT Rosario, Miguel Vivas, anticipó que la central obrera organizará un paro regional y una movilización en defensa del entramado productivo: «No es una movilización de un gremio o sector; es una movilización de toda una región. La única manera que tenemos de expresarnos es salir a la calle».

