En ese marco, la jornada permitió ratificar el compromiso de sostener la unidad del movimiento obrero a través de acciones concretas frente a la vulneración de los derechos laborales, los ataques a la educación pública, la entrega y extranjerización de tierras y la urgente necesidad de defender el poder adquisitivo de los salarios.
Durante el encuentro, los dirigentes coincidieron en que el relanzamiento de la Intersindical busca fortalecer un sindicalismo con presencia activa en el territorio y comprometido con las demandas de la ciudadanía. En ese sentido, entre los principales ejes programáticos para esta nueva etapa, destacaron no solo la importancia de la movilización popular, sino también la elaboración de propuestas a largo plazo, como la formulación de un plan quinquenal diseñado desde el propio movimiento obrero.
En relación con estos objetivos, Fernando Ramírez, referente de SICONARA y dirigente de la CATT, destacó la importancia del encuentro y remarcó la necesidad de visibilizar la realidad cotidiana de cada sector productivo y de servicios. “Lo más importante es la defensa en la unidad, en la calle y en la acción. Logramos demostrar, como en el sector marítimo, que no se trata de reclamos aislados, sino de temas de soberanía nacional. Esta unidad con más de 100 sindicatos en Rosario demuestra que la organización colectiva es lo que va a salvar a los trabajadores”, afirmó el dirigente del gremio marítimo.
Asimismo, Ramírez señaló que la capacidad de convocatoria de la Intersindical en una ciudad estratégica como Rosario contribuye a consolidar un frente colectivo de relevancia en el escenario nacional. Desde esa perspectiva, sostuvo que la fortaleza del movimiento obrero reside en articular demandas comunes que trasciendan las particularidades de cada actividad y permitan construir una respuesta conjunta.
Por su parte, Edgardo Arrieta, secretario general de Dragado y Balizamiento, analizó la situación del sindicalismo local y se refirió a las dificultades para alcanzar una normalización institucional unificada de la CGT Rosario. Al respecto, expresó: “Genera un sabor agridulce no poder concretar la unidad total en la CGT por distintos matices, pero los que formamos el movimiento sindical rosarino nos conocemos desde hace años. Hoy el dirigente gremial tiene que estar en la calle defendiendo los derechos que este gobierno quiere borrarnos de un plumazo”.
No obstante, Arrieta destacó que la trayectoria de trabajo conjunto entre los referentes sindicales de Rosario facilita la coordinación de acciones y movilizaciones. En esa línea, remarcó que el principal desafío de la dirigencia gremial es actuar de manera organizada para frenar cualquier intento de avanzar sobre los derechos conquistados por los trabajadores.

