La industria en rojo: la UIA advierte que se profundiza la contracción

La industria volvió a quedar en rojo en el primer relevamiento del año, que difundió la Unión Industrial Argentina (UIA). De Mundo Gremial

La industria volvió a quedar en rojo en el primer relevamiento del año. El Monitor de Desempeño Industrial que elabora el Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (UIA), entidad que conduce Martín Rappallini, se ubicó en 36,5 puntos en enero de 2026. Con una baja de -7,5 puntos porcentuales respecto de octubre. Y acumulando así quince mediciones consecutivas por debajo del umbral de 50 que separa expansión de contracción.

Si bien enero presenta una marcada estacionalidad por vacaciones y paradas técnicas, el dato resulta significativo. En comparación con enero de 2025, el índice retrocedió -5,6 puntos porcentuales y marcó el segundo valor más bajo para ese mes en los últimos años. El propio informe señala que «todos los sectores registraron un MDI inferior a 50», confirmando así un escenario generalizado de debilidad.

El deterioro se reflejó con claridad en las principales variables. El 53,3% de las empresas consultadas indicó que su producción cayó respecto del promedio del cuarto trimestre de 2025. Mientras que apenas el 13% reportó aumentos. De esta manera, el índice de difusión se ubicó en -40,3 puntos porcentuales, profundizando el retroceso de los últimos relevamientos.

La dinámica en ventas internas fue incluso más adversa. El 54,7% de las firmas registró caídas y solo el 13,3% informó subas. Lo que arrojó un índice de difusión de -41,4 puntos porcentuales, el tercer valor más bajo de toda la serie. En este contexto, la industria en rojo se traduce en un mercado doméstico debilitado que no logra traccionar la actividad.

En exportaciones el panorama fue algo menos negativo, aunque igualmente contractivo. El 30% de las empresas reportó una merma y el 14,3% un incremento, con un índice de difusión de -15,6 puntos porcentuales. Si bien las proporciones se mantienen relativamente estables frente a mediciones anteriores, el saldo continúa en terreno negativo.

Impacto en el empleo y ajustes internos

El enfriamiento productivo tuvo correlato en el mercado laboral. El 22,2% de las empresas declaró que redujo su plantilla en enero. Entre aquellas que aplicaron recortes, el 50% recurrió a la desvinculación de personal, el 41,4% redujo turnos y el 22,9% implementó suspensiones. En términos de expectativas, el 19,4% anticipa que aumentará su dotación en los próximos doce meses, mientras que el 26% prevé nuevas reducciones. El saldo también es negativo y refuerza la imagen de una industria en rojo que enfrenta dificultades para sostener el empleo.

Por su parte, las pymes replicaron la tendencia general, aunque con matices. En producción y ventas, las mipymes mostraron un desempeño más desfavorable que las medianas y grandes. Con índices de difusión de -43,3 frente a -34,8 puntos porcentuales en producción y de -46,5 frente a -30,8 en ventas. En empleo, en cambio, las empresas medianas y grandes evidenciaron un impacto más pronunciado, con -18,5 puntos porcentuales frente a -13,3 en las más chicas.

El deterioro operativo también impactó en la cadena de pagos. El 45,6% de las compañías reportó dificultades para afrontar al menos uno de los siguientes compromisos. Salarios, proveedores, compromisos financieros, servicios públicos o impuestos. El 5,4% reconoció atrasos en todos los rubros mencionados. Las mayores complicaciones se concentraron en impuestos y proveedores, que señaló el 33,2% y el 31,9% respectivamente entre quienes no pudieron cumplir en tiempo y forma. Entre las consecuencias más frecuentes se destacaron el pago de intereses o mayores costos financieros en el 39,8% de los casos. Y el aumento del endeudamiento o la necesidad de financiamiento de corto plazo en el 38,1%.

Demanda interna y competencia importada

Consultadas sobre el principal desafío actual, el 46,1% de las empresas señaló la caída de la demanda interna como su mayor preocupación. En segundo lugar apareció el aumento de costos con el 19,7%, principalmente por el costo laboral, que mencionó el 49,6% dentro de ese grupo. La dificultad para competir con bienes importados ganó relevancia y la citó el 19,4% de las firmas, en un contexto de mayor apertura comercial y apreciación cambiaria. El informe advirtió que esta preocupación no registraba menciones en octubre de 2024. Y hoy ocupa el tercer lugar entre los desafíos, reflejando un cambio en la estructura de tensiones que enfrenta el sector.

Las expectativas hacia adelante también mostraron un enfriamiento. La proporción de empresas que prevé una mejora en su situación económica cayó al 47,8%, frente al 60,4% del relevamiento anterior. En cuanto al sector de actividad, el optimismo descendió al 41% desde el 57%, y a nivel país al 51% desde el 68,6%.

En paralelo, la utilización de la capacidad instalada promedió el 52%. Para el 72,4% de las empresas, ese nivel se ubicó por debajo de su punto óptimo. Además, el 70,4% proyecta alcanzar ese umbral recién en el segundo semestre de 2026, lo que sugiere una recuperación más lenta de lo previsto meses atrás.

En materia de inversión, el 64,6% consideró que es un buen momento para innovar en productos o procesos y el 46,9% para adquirir maquinaria y equipo. El 38,7% para bienes de uso y el 31,7% para capital de trabajo. Sin embargo, en todos los casos los valores resultaron inferiores a los que se observaron en los tres relevamientos previos.

Con un MDI en 36,5 puntos y la mayoría de los sectores por debajo del umbral de expansión, la industria vuelve a ponerse en rojo y marcar así el pulso de un comienzo de año desafiante. La combinación de caída de demanda, presión de costos, competencia externa y dificultades financieras compone un escenario que exige señales claras para revertir la tendencia y recuperar dinamismo en los próximos meses.

FUENTE: Mundo Gremial