La discusión por la reforma laboral sumó en las últimas horas un nuevo capítulo y un nuevo protagonista dentro de la cada vez más visible interna pyme. A la fuerte polémica que desde hace semanas enfrenta a CAME, la CAC y Adimra con Camima, AFAC y Cadam, ahora se agrega la Federación Gremial del Comercio e Industria de Rosario. Se trata de una entidad que nuclea a 40 cámaras empresarias de la ciudad. Y decidió levantar la voz con durísimas críticas al esquema de negociación que impulsa el gobierno nacional. La irrupción de este nuevo actor se produce, además, en un contexto político atravesado por la puja interna entre la senadora de LLA Patricia Bullrich y el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, sobre el alcance y la profundidad de los cambios laborales.
El presidente de la Federación Gremial de Rosario, Eduardo Maradona, cuestionó abiertamente que el sector pyme no tenga un lugar real en la mesa donde se discute la reforma laboral. A pesar de ser, según remarcó, el segmento que más sufre los actuales costos laborales, impositivos y judiciales. En declaraciones a Mundo Gremial, Maradona sostuvo que el debate está dominado por intereses sectoriales que poco tienen que ver con la realidad cotidiana de las pymes del interior productivo. “Esto está todo arreglado, si llega a salir algo va a salir una pavada. Y no lo que necesita un país para tener mayor producción y generación de empleo”.
Según Maradona, la actual configuración de la discusión excluye a quienes verdaderamente necesitan una modernización laboral. Planteó que en la mesa se sientan el Estado con la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) y la Cámara Argentina de Comercio (CAC). “Organizaciones que aseguran defender a las empresas pero que, en la práctica, protegen sus propios recursos e intereses particulares”. En ese esquema, remarcó, “la pyme queda relegada y sin voz. Aun cuando es la que padece el cierre de empresas, la caída de la actividad y la pérdida de puestos de trabajo en todos los sectores”.
El dirigente rosarino también apuntó contra Cadam, a la que identificó como una entidad que representa principalmente a los grandes supermercados, y no al entramado pyme en su conjunto. De esta manera, la Federación Gremial de Rosario se sumó como un nuevo actor a la interna pyme. Profundizando así la grieta entre las cámaras que vienen polemizando en torno a la reforma laboral. Y evidenciando que el mapa empresario está lejos de mostrar una posición unificada. “Lo que están negociando de la reforma laboral son todas estupideces que no hacen a que podamos generar más trabajo y producción”.
En ese marco, Maradona consideró que si CAME y la CAC fueran verdaderamente representativas del sector, deberían haber presentado hace tiempo un proyecto integral de modernización laboral e impositiva. Contemplando la magnitud de la crisis que atraviesan miles de pymes. “La falta de una propuesta de fondo, deja al descubierto una desconexión con la realidad productiva y con el cierre de empresas que se multiplica mes a mes”.

La advertencia por los juicios laborales y la supervivencia de las pymes
Uno de los ejes centrales del reclamo de la Federación Gremial rosarina está vinculado al impacto de los juicios laborales. Y a la necesidad de establecer reglas claras que permitan previsibilidad. Maradona advirtió que, si no avanza el proyecto impulsado por la diputada nacional por LLA Verónica Razzini para fijar un tope a las actualizaciones en las sentencias laborales, el futuro del sector es crítico. A su entender, sin ese límite, no va a quedar una sola pyme en Argentina. Ya que la litigiosidad y los montos de las condenas hacen inviable cualquier planificación empresaria.
En ese sentido, explicó que la entidad que preside envió propuestas concretas tanto a Bullrich como a Sturzenegger. Lo hizo solicitando ser convocados a exponer y aportar su visión. Entre esas iniciativas figura un esquema de cese laboral que permitiría reducir drásticamente los juicios laborales y otorgar mayor seguridad jurídica tanto a empleadores como a trabajadores. Sin embargo, según denunció, hasta el momento no hubo respuestas ni señales de apertura para ampliar la discusión.
Para Maradona, lo que se está negociando actualmente en torno a la reforma laboral carece de profundidad. Y no ataca los problemas estructurales que impiden generar más empleo y producción. Consideró que, “en el mejor de los casos, el resultado será una reforma menor, sin impacto real sobre la competitividad y el crecimiento. Muy lejos de lo que necesita el país para salir del estancamiento”.
Más allá de la reforma laboral, la Federación Gremial de Rosario puso el foco en la falta de financiamiento. Como uno de los principales cuellos de botella para el desarrollo pyme. Maradona sostuvo que “existe un enorme stock de proyectos reprimidos en las empresas, que no pueden concretarse. Por los altos costos laborales e impositivos y por la ausencia de crédito accesible. Sin una fuente de financiamiento adecuada, resulta imposible transformar esas iniciativas en inversión, producción y empleo”.

El dirigente también cuestionó el peso de un Estado que definió como “monstruoso y deficiente en sus niveles nacional, provincial y municipal. Mientras no se reduzcan esos costos y no se mejore la eficiencia del gasto público, las pymes seguirán perdiendo competitividad. Tanto en el mercado interno como en la posibilidad de exportar. En ese escenario, la discusión por la reforma laboral aparece desalineada de los verdaderos desafíos que enfrenta el entramado productivo”.
La irrupción de la entidad rosarina agrega así presión a un debate ya cargado de tensiones políticas y sectoriales. En medio de la puja entre Bullrich y Sturzenegger por el rumbo de la reforma, el ingreso de un nuevo actor pyme vuelve a poner sobre la mesa una demanda central. Que la modernización laboral no se defina entre pocos. Sino que incorpore la voz de quienes sostienen gran parte del empleo y la producción en la Argentina.

