La Confederación General del Trabajo (CGT) redobla su apuesta política para impedir que la reforma laboral del gobierno de Javier Milei avance en el Senado. En el marco de la sesión especial convocada para el miércoles 11 de febrero, la central obrera apunta directamente a bloquear el quórum necesario para habilitar el debate en el recinto.

El triunviro cegetista Jorge Sola enfatizó que la pelea trasciende el ámbito sindical y debe resolverse en el terreno político. «La solución no es gremial, es política«, afirmó, al insistir en que «hay que agotar todas las instancias» antes de cualquier escalada de medidas de fuerza.
La estrategia incluye contactos intensos con actores clave. La CGT dialoga con casi todos los gobernadores, buscando sumar voluntades sin priorizar «fotos» sino alianzas concretas para frenar la iniciativa. Hay buena recepción entre los mandatarios peronistas, aunque se registraron sorpresas, como la cancelación de una reunión con el gobernador cordobés Martín Llaryora.
La estrategia de CGT contra la reforma laboral: «Que no haya quórum»
En el Congreso, el foco está puesto en los senadores. Sola fue claro: «Queremos hablar con todos y cada uno de los senadores», ya que ellos son «responsables de que no salga la ley», señaló Sola en diálogo con El Destape. La táctica inmediata es lograr que «no haya quórum» en la sesión del 11 de febrero, sin dar por perdida la posibilidad de que el proyecto ni siquiera se trate.

La central impulsa una «estrategia por artículo», informando a los legisladores sobre sus «líneas rojas», como la licuación de las indemnizaciones y la introducción de convenios o sindicatos por empresa, aspectos que «no serán aceptados».
Sola reivindicó la oposición sostenida desde antes de la asunción de Milei, recordando que iniciativas como la Ley Ómnibus fueron frenadas gracias a la presión de la CGT. «Pese al desgaste, la efervescencia sigue estando», sostuvo.

De cara al viernes, la CGT discutirá posibles medidas de fuerza, aunque aclaró que «los paros no suceden fácil, hay que construirlos» y que deben ser «contundentes». Sin embargo, reiteró que el camino principal es político, no solo gremial.

