La crisis que mantiene en vilo a la provincia de Corrientes con la presentación del concurso preventivo de acreedores de Forestadora Tapebicuá S.A.U. y aumenta la incertidumbre por el futuro de los casi 400 trabajadores de la firma. La empresa, un eslabón clave en la cadena productiva regional y vinculada al Grupo Celulosa Argentina, formalizó el proceso ante el Juzgado Nacional en lo Comercial Nº 14 tras meses de asfixia financiera.

Para los 395 trabajadores de la compañía, la situación es de extrema fragilidad. La firma mantiene sus operaciones totalmente suspendidas desde el pasado 10 de agosto, una parálisis que dejó en la cuerda floja el sustento de cientos de familias en un contexto de alta complejidad económica.
El origen del desplome: construcción y costos
Según informaron desde la empresa, la caída no fue repentina. Antes del cese total de actividades, las plantas operaban apenas a un 60% o 70% de su capacidad instalada, que oscila entre los 4.300 y 4.500 m3 mensuales. La dirección de la compañía atribuyó este deterioro a una combinación de factores externos:
- Frenazo en la construcción: La baja demanda de insumos para este sector estratégico golpeó directamente las ventas.
- Competencia desigual: Los altos costos operativos en dólares dificultaron la competencia frente a productos importados.
- Crisis de capital de trabajo: Estos elementos derivaron en una falta de liquidez que hizo imposible sostener la producción.
Un pasivo de $11.500 millones y la búsqueda de auxilio
El expediente judicial «COM 25793/2025» revela una deuda acumulada de 11.500 millones de pesos. En este escenario, la estrategia de la compañía se centra en la búsqueda de un inversor estratégico que inyecte el capital necesario para reordenar los pasivos y retomar la senda productiva.
Desde la empresa confirmaron que ya existen «conversaciones con algunas posibilidades» y mantienen la expectativa de volver a poner en marcha las máquinas en un periodo no mayor a los 90 días. «Creemos que se podrá ordenar la situación de tal manera que dará previsibilidad a cualquier inversor», señalaron fuentes vinculadas al proceso.
El efecto arrastre de Celulosa Argentina
La suerte de Tapebicuá está íntimamente ligada a la de su controlante, Celulosa Argentina, que también atraviesa su propio concurso preventivo tras reportar pérdidas que superan los $172.000 millones en su último balance semestral. La caída del 44% en los ingresos del grupo y la paralización de sus plantas industriales generaron un efecto dominó que terminó por asfixiar a la filial forestal.
A pesar de la reciente adquisición del control accionario por parte del empresario Esteban Antonio Nofal, quien asumió con la promesa de recomponer la solidez operativa del grupo, la realidad en los aserraderos y la planta de compensados de Tapebicuá sigue siendo de silencio y persianas bajas. Mientras el Gobierno de Corrientes brindó acompañamiento «en la medida de sus posibilidades», los trabajadores aguardan una señal concreta que garantice su continuidad laboral y el fin de la incertidumbre.

