La primera empresa privatizada por el Gobierno de Javier Milei en febrero del 2024, IMPSA, anunció que pagará el aguinaldo en cuatro cuotas. La decisión tomada por la gestión privada de la firma, llega luego de que se conociera que los primeros balances de la actual administración tuvieran un saldo positivo superior a los $12.000.000.
La noticia generó el rechazo de la Unión Obrera y Metalúrgica (UOM). Desde el gremio, que conduce Abel Furlán, señalaron que esta no es la primera vez que la empresa recurre a pagos fragmentados, ya que el retroactivo de la paritaria 2024 también fue abonado en cuotas.
En marzo la compañ+ia metalmecánica celebró que los primeros balances tras la privatización, arrojaron un saldo positivo superior a los $12.800 millones. La firma ARC Energy, actual controlante, justificó el retraso en el pago del aguinaldo, que se efectuará en cuatro partes, por la «falta de pago de los proyectos actuales que tiene IMPSA en ejecución». Según la empresa, estos proyectos son de contratos «heredados que se reestructuraron previo al cierre y que eran fundamentales para la concreción de la venta de la empresa», explicaron.
El anuncio llega en medio de un clima tenso entre el gremio y la empresa tras el despido de una docena de empleados que la firma llevó a cabo en abril. IMPSA argumentó entonces que se trataba de «desvinculaciones puntuales atadas a situaciones de productividad», aunque posteriormente se supo que entre los afectados había personal calificado y con antigüedad.
Los nuevos propietarios de IMPSA manifestaron en mayo un gran entusiasmo por el primer balance financiero post-privatización. El reporte al 31 de marzo de 2025 reveló una ganancia de $12.872.761.000, un dato que Daniel Rivera, Responsable de Relaciones con el Mercado de IMPSA, confirmó como aprobado por el Directorio. Dada la fecha de la toma de control de ARC Energy a principios de febrero, gran parte de este resultado positivo se atribuyó a la nueva gestión, mostrando una rápida recuperación de la compañía que había registrado pérdidas millonarias en su última etapa bajo control estatal en 2024.
Además de las ganancias, el primer balance bajo gestión privada también mostró una mejora significativa en el patrimonio de IMPSA, que había perdido valor tras el default declarado en 2014. En ese marco, la revalorización de «Propiedad, planta y equipos» superó los $69.659 millones, llevando el patrimonio neto de la empresa por encima de los $48.645 millones.

