En un nuevo episodio de turbulencia interna, Miguel Giménez, electo secretario general de la Seccional Control Nación de la Asociación del Personal de los Organismos de Control (APOC), renunció abruptamente antes de asumir el cargo el próximo 18 de noviembre. La dimisión, impulsada por el propio Hugo Quintana, secretario general a nivel nacional, se produce bajo fuertes sospechas de manejo de fondos sin autorización, en medio de una continuidad de escándalos que han profundizado la crisis de la organización.

Fuentes internas de APOC describen una fuerte crisis que se originó en chats privados de trabajadores de la Auditoría General de la Nación (AGN), núcleo principal de la Seccional Control Nación –conocida como APOC AGN nacional–, donde comenzaron a circular detalles sobre las presuntas irregularidades. Estas voces atribuyen la renuncia a una decisión directa del líder nacional, quien habría pedido a su histórico «mano derecha» que diera un paso al costado para evitar mayores repercusiones.
APOC: Electo en junio renunció antes de asumir
Giménez había sido candidato a secretario general en las elecciones de junio pasado para la seccional, que agrupa mayoritariamente a empleados de la AGN y otros organismos nacionales de control. En esa lista, Quintana figuraba como candidato a secretario adjunto, en un intento de mantener su influencia en un ámbito que él mismo lideró históricamente. Sin embargo, el proceso electoral fue calificado como «oscuro» por los informantes: «Hubo mucho voto en blanco y no se saben los resultados», señalan, lo que ya había sembrado desconfianza entre los afiliados.

El escándalo no surge en el vacío. Fuentes consultadas vinculan la renuncia a una serie de controversias que marcan la degradación de APOC en los últimos meses. Entre ellas, destacan la desafiliación compulsiva de empleados del gremio y de la obra social OSPOCE que estaban afiliados a UTEDYC, a quienes se los afilió forzosamente a APOC «ante el miedo de que armaran una lista opositora» en las elecciones de junio. Este episodio generó «mucho enojo dentro del sindicato», según las voces internas, agravado por un desplome en las afiliaciones que refleja el desgaste de la organización.
En este contexto, Quintana aparece cada vez más «corrido de la agenda sectorial», relegado de discusiones clave como la falta de designación de auditores en la AGN. Las fuentes atribuyen esto a su enfoque exclusivo en el rubro de obras sociales –»el negocio histórico de él»–, que enfrenta un colapso por las medidas del gobierno nacional. Para paliar esto, Quintana habría delegado la gestión diaria de la seccional a Giménez, quien aprovechó el espacio y terminó involucrado en las sospechas que precipitaron la crisis.
La renuncia de Giménez: ¿una jugada de Quintana?
El desplazamiento de Giménez alimenta especulaciones sobre una posible «jugada oscura» de Quintana para reposicionarse. «Puede haber una jugada para quedar de vuelta a él y asumir como secretario general el 18 de noviembre», advierten, aunque enfatizan que se trata de «una foto» del momento actual, sin confirmación de intenciones. Quintana, por su parte, luce «borrado» del mapa sindical: no asistió al reciente congreso de la CGT –donde APOC ni siquiera normalizó su cuota–, y optó por participar en las Olimpiadas Deportivas de la organización en Córdoba, en medio de la conflictividad interna.

El malestar de los afiliados se acentúa en el plano práctico. «Están pagando adicionales en Swiss Medical como nunca antes habían pagado; no pagaban ninguno, había una gran cobertura», denuncian las fuentes, señalando el colapso en la prestación de la obra social –otro bastión del «negocio» de Quintana– como un síntoma de fallas en la gestión. Este descontento, que se filtra en los chats de la AGN, pone en jaque la estabilidad de APOC en un año de reformas y presiones externas.
Las voces consultadas coinciden en que este episodio acelera un «proceso de degradación» que podría derivar en más fisuras. Mientras la asunción del 18 de noviembre se acerca, el silencio oficial de la cúpula contrasta con el rumor interno, dejando en el aire el futuro de una organización ya debilitada por la deserción de afiliados y la pérdida de relevancia sectorial.

