El rol de los gremios, el peligro de la identificación política y los riesgos de la “ideologización” de la lucha que pueden dejar de dar en la calle

El secretario general de ATE Santa Cruz Carlos Garzón

– ¿Un sindicato debe ser enemigo de la patronal, sea esta privada o estatal?, no, en absoluto; es más, podríamos decir, en cambio, que es necesaria la existencia de una muy buena comunicación entre los dirigentes y las autoridades o los empresarios, porque eso redunda en beneficio de ambas partes, especialmente a la hora de zanjar diferencias y/o problemas donde la falta de comunicación suele interponerse entre ambos y ser el estigma de los acuerdos.

Dicho esto y trasladando el análisis a Río Gallegos donde se prepara la asunción del nuevo gobierno provincial, nos enteramos que los sindicatos estatales (algunos, no todos) se alistan para asistir al acto oficial donde gobernador, vice y autoridades asumirán formalmente sus cargos.

ATE, ADOSAC y Judiciales, han reconstituido aquella “Mesa de Unidad sindical” que en el 2007 supo pelear en las calles por las conquistas laborales en beneficio de sus sectores particulares y colectivos, pero en esta instancia de la asunción del nuevo gobierno, no son pocas las dudas que atraviesan al sector sindical sobre la conveniencia o no de agitar las banderas de bienvenida, habida cuenta de la nefasta experiencia que tienen, respecto de cómo terminan estas relaciones peligrosas entre gremios y gobierno, a medida que avanzan los meses y afloran las crisis.

De los tres sindicatos, quien confirmó su asistencia y lo anunció con bombos y platillos, fue ATE. El gremio docente hizo una respetuosa confirmación de que no asistirá y Judiciales puso en duda su participación.

Nadie puede pecar de inocente a esta altura de la vida institucional de la provincia, entendiendo que un apoyo irrestricto de un sindicato a un gobierno, eleva un mensaje más político que gremial y por ende, tiñe sospechosamente cualquier negociación en el futuro, donde la claridad de las acciones suelen desaparecer, tapada por las conveniencias de las cúpulas que negocian a espaldas de sus propios afiliados.

Marchó la Mesa de Unidad Sindical en contra del gobierno provincial
Marchó la Mesa de Unidad Sindical en contra del gobierno provincial

El caso más ilustrativo es el de ATE con la señora Olga Reinoso como Secretaria General durante el gobierno de Alicia Kirchner. Eran épocas donde la dirigente les daba vuelta las paritarias a sus afiliados, en favor de la posición del gobierno, hasta que descubrimos el mecanismo de simulación que practicaba a partir que lo describimos pormenorizadamente en uno de nuestros informes de análisis e investigación.

Mi amigo el gobernador

La confirmación de ATE, casi eufórico y pletórico de felicidad, de su asistencia a la asunción de las nuevas autoridades provinciales, puede ser que carezca de malas intenciones pero en base a la experiencia reciente, no cayó muy bien en una parte de los afiliados, menos aún, teniendo en cuenta la relación previa a las elecciones provinciales, que unió al gobernador electo Claudio Vidal y el actual Secretario General de ATE, Carlos Garzón.

La pregunta retórica a este planteo que aplica es: ¿Entonces la única posibilidad es sostener la posición amigo-enemigo, entre gremios-gobierno, sea este nacional, provincial o municipal?. No, pero esa relación no debe transgredir ciertos umbrales que termine siendo nocivo para todo lo que se negocie en nombre de y para los afiliados. Y esto puede suceder, cuando la amistad y las relaciones personales previas y los compromisos ideológicos o políticos, se interponen entre la responsabilidad gremial y la amistad de las cúpulas de ambos sectores.

No es coincidencia que la ADOSAC, no asista a la asunción del gobierno provincial y también es dudoso que lo hagan los judiciales y si uno analiza con cierto rigor histórico, puede entender los motivos por los cuales el gremio docente no acepta el convite; no es menor pensar que en estos 20 años, al menos, el gobierno ha sido un oponente a vencer en las mesas de paritarias y un enemigo a combatir en la disputa provincial por justicia y derechos laborales.

Entonces, como la situación salarial no solo es mala sino que ha empeorado en los últimos meses, mal puede un gremio que mañana comienza a discutir aumentos ante un gobierno como el de Vidal que de antemano puso en duda el pago  de los aguinaldos, agitar banderas de bienvenida mostrando una felicidad que cuando la realidad aflore en la primera semana de paritarias, puede constituir una frustración aún mayor tanto  para la dirigencia, como para el gremio en su conjunto.

En las actuales circunstancias, la prudencia respetuosa y atenta al desenvolvimiento de las acciones del nuevo gobierno en los  primeros meses, es necesario para no mezclar las cosas y forzar malos entendidos y generar frustraciones debido a “pases de facturas” que podrían generarse con reproches lógicos que aparecerán en el momento de los desacuerdos.

Por muchos años hemos visto como UPCN, APAP y ATE, dejaron de dar la lucha en la calle y entregaron sus banderas al kirchnerismo, aún teniendo a la mayor parte de sus afiliados, bajo la línea de pobreza. Esto no debería volver a pasar. Los sindicatos tienen una obligación per se de responder ante un cúmulo de personas en un espectro multipartidario como son los sindicatos, por lo tanto, la dirigencia debe ser más cauta e imparcial a la hora de hacer alianzas políticas que inicialmente pueden ser convenientes por el entendimiento y la concordia que muestran, pero puede deteriorarse mucho más rápido cuando arrecien los desacuerdos o constituirse en un baldón que impacte y rompa la relación de la dirigencia con las bases, como pasó con ATE Santa Cruz.

FUENTE: OPI Santa Cruz