El panorama se agrava con la situación financiera de las firmas radicadas en el complejo. Achával reveló que, de las 300 empresas que operan en el predio, 50 están “al límite de la quiebra o del concurso”, según la información que le transmitió el presidente del Consorcio del Parque Industrial. Dolera, asimismo, advirtió que el escenario “está más complicado” que a fines del año pasado y que, durante el inicio de 2026, “se profundizó la caída de la actividad, con un incremento sostenido de despidos y empresas que achican su estructura para poder sostenerse”. El dirigente empresario explicó que la mayoría de los despidos se dio “por goteo”, con empresas que recortaron entre 10 y 30 trabajadores, aunque también hubo casos de cierres completos que golpearon con dureza al entramado productivo local.
El Parque Industrial de Pilar acumuló en los últimos meses una serie de cierres y reducciones de personal que reflejan la profundidad de la crisis. La empresa ceramista Ilva despidió a 300 trabajadores y mantiene sus instalaciones paralizadas desde agosto de 2025. La multinacional Kimberly-Clark cerró su planta de Pilar y dejó a 220 personas sin trabajo, trasladando sus activos a San Luis. Whirlpool discontinuó la producción de lavarropas en noviembre de 2025, afectando a otros 220 trabajadores, y su planta, que había demandado una inversión de US$52 millones, está en venta. Moura, líder en baterías, cerró dos líneas de producción y pasó a importar desde Brasil, poniendo en peligro al menos 25 puestos de trabajo. A estos casos se suma el de Berry (Magnera), proveedora de Kimberly-Clark, que cerró sus operaciones y dejó a 350 personas sin empleo al quedarse sin su principal cliente.
Las causas de esta debacle son múltiples y se retroalimentan. Dolera apuntó a la apertura de importaciones, la competencia con productos de China en condiciones desiguales, el tipo de cambio atrasado y la caída del consumo interno. “No se puede competir”, remarcó el titular de la CEPIP. Achával, por su parte, vinculó la crisis con las políticas del Gobierno nacional: “Es producto de la apertura indiscriminada de importaciones, que hace que muchas de las industrias del parque industrial pasen o a ser importadoras o despedir trabajadores”. El intendente también cuestionó el freno de la obra pública y el impacto en la economía real: “Tenemos un gobierno insensible o que no toma nota de lo que implica frenar obras”.
La crisis industrial no se limita a las fábricas. Achával advirtió que la pérdida de empleo golpea de lleno a los hogares de Pilar. “En Pilar son 140 mil las personas que están endeudadas y 60 mil las que están en mora”, precisó el jefe comunal, y vinculó ese nivel de endeudamiento con las dificultades que atraviesan los comercios de cercanía. El municipio intenta amortiguar el impacto con políticas contracíclicas, pero enfrenta un contexto adverso: “El municipio recibe 0 aportes por parte del gobierno nacional, que discontinuó todos los programas que financiaba”, explicó Achával, y agregó que la coparticipación provincial cayó un 15%.
El debate de fondo, según Achával, excede a Pilar y tiene que ver con el modelo de país. “Claramente nosotros planteamos un modelo alternativo a este”, aseguró, y abogó por “poner en el centro la producción y el empleo”. Desde la CEPIP, la demanda es más concreta: reclaman políticas nacionales que equilibren la competencia con los productos importados y una reducción de la carga impositiva. “La competencia es válida, pero debe ser en igualdad de condiciones”, sostienen. Mientras tanto, los empresarios del parque advierten que la tendencia podría agravarse si no se implementan medidas urgentes, y los trabajadores de Pilar ven cómo el empleo industrial, que durante décadas fue el motor de la ciudad, se desvanece mes a mes.

