La información, que tiene en alarma a los trabajadores y sus sindicatos, aporta algunos datos a algo que no es una sorpresa: el ajuste en el Estado y en sus empresas es parte prioritaria del plan económico. De hecho es un paso clave para las privatizaciones.
El mes pasado se informó que después de convenir un nuevo tramo de la paritaria estatal con UPCN, el Gobierno le había transmitido a los gremios su decisión de no conceder más aumentos salariales en lo que resta del año.
La apuesta de la administración de Milei es que el esquema que pretende imponer en el sector público se generalice como la principal referencia para las paritarias en la actividad privada.
El objetivo de fondo es moderar las subas salariales de modo tal de despejar cualquier factor de presión sobre la inflación que el Ejecutivo aspira a que converja en un nivel lo más cercano a 0% al final del año y principios del próximo. Es decir, exprimir la licuadora hasta el final.
Vale recordar que el último entendimiento firmado con UPCN contempló un “aumento” que apenas marcó un 2% para septiembre y un 1% para octubre. Algo que se hizo oficial algunas semanas más tarde con su publicación en el Boletín Oficial.

