El organismo de crédito internacional que define buena parte de las políticas del país planteó un esquema de reforma basado en la eliminación de las moratorias y del piso mínimo de 30 años de aportes, reemplazándolo por un beneficio proporcional a los años trabajados. Es decir, excluir a millones de trabajadores y trabajadoras que hoy cumplen tareas en la informalidad y no lograrán juntar los aportes necesarios.
Además, según precisó el Centro CEPA, la propuesta estipula que el financiamiento de la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM) y la pensión básica se exclusivamente mediante impuestos generales, dejando al SIPA únicamente para quienes hayan aportado la totalidad de los años. Vale recordar que la PUAM hoy representa apenas el 80% de la raquítica jubilación mínima.
El FMI promueve, también, unificación de los regímenes especiales y provinciales con el sistema nacional. Se trata de una discusión que ya se está dando en varias provincias y en varias actividades y que implicaría la caída de muchos derechos conseguidos.
También se promociona igualar las edades de retiro entre hombres y mujeres, hoy con 5 años de diferencia entre ambos, y el incremento gradual de la edad jubilatoria indexado a la esperanza de vida. Una curiosa «cláusula gatillo» para subir constantemente la edad jubilatoria.
El Gobierno se comprometió formalmente ante el organismo de crédito internacional a enviar al Congreso el diagnóstico técnico previsional y las opciones de Reforma hacia fines de 2027.

