La tensión entre el gremio de Camioneros y la conducción de la petrolera estatal YPF alcanzó un punto crítico luego de que Hugo Moyano, en su carácter de secretario general de la Federación Nacional de Trabajadores Camioneros (FEDCAM), remitió un documento formal al directorio de la compañía en el que advierte sobre las graves consecuencias de las políticas implementadas recientemente que ponen en juego la estabilidad laboral de los trabajadores del sector y buscan favorecer el exódo de inversiones a Vaca Muerta.

En el escrito, Moyano manifestó una «profunda preocupación» por las medidas de la empresa que, según denuncia, no solo ponen en riesgo miles de empleos genuinos, sino que también atentan contra la seguridad y la vida de los choferes. El histórico dirigente acusó directamente a la petrolera de bandera de fomentar la informalidad laboral y la evasión en el sector.
Denuncia por despidos y «vaciamiento» regional
El líder de los camioneros puso el foco en la crítica situación que atraviesan las provincias petroleras debido al cese de actividades en áreas tradicionales para priorizar las inversiones en Vaca Muerta. Según las estimaciones de la FEDCAM, esta maniobra provocó:
- La pérdida de más de 20.000 puestos de trabajo en todo el país a través de lo que calificó como «despidos encubiertos».
- Un severo daño al tejido social y a las economías regionales derivado del cierre intempestivo de operaciones.
- El abandono de 55 yacimientos convencionales distribuidos en Chubut, Tierra del Fuego, Santa Cruz, Salta, Mendoza, Neuquén y Río Negro.
El «pasivo ambiental» como eje del conflicto
Uno de los puntos más agudos del documento enviado por Moyano refiere al impacto ecológico del retiro de YPF de ciertas zonas. El dirigente tildó de «extrema gravedad» que una empresa estatal le dé la espalda a la cuestión ambiental, dejando pozos abandonados con la presunta complicidad de algunos mandatarios provinciales.
Moyano fue más allá y aseguró que el pasivo ambiental generado por estas acciones «resultaría equivalente al valor de mercado de YPF», subrayando la irresponsabilidad que representa dejar estas deudas ecológicas en perjuicio de la población local.
Ante este escenario que genera tanto despidos como un proceso de precarización laboral, la Federación de Camioneros ratificó el estado de alerta y movilización. El gremio advirtió que no permanecerá indiferente mientras YPF, que «es de todos los argentinos», destruye empleo para concentrar su rentabilidad en un solo polo productivo.

