La CGT comenzó el año más activa a diferencia de otras ocasiones, con la mira puesta en el gobierno de Javier Milei y su intención de llevar adelante una reforma laboral contundente, lejos de cualquier negociación. Ahora, esa mira apuntó directamente a la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, y en línea con la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP).
Por eso, la central obrera recarga cada vez que puede sus críticas y tiene en el horizonte un nuevo paro, eso sí, siempre y cuando la Ley Ómnibus avance en el Congreso.
Las relaciones entre la CGT y la UTEP vienen aceitadas desde el año pasado cuando quedó claro que el gobierno de Milei sería un enemigo compartido. A principios de diciembre, la asunción de autoridades de la UTEP se realizó en el salón Felipe Vallese de la CGT con la presencia de Héctor Daer y Hugo Moyano.
Lo que dijo y no hizo Pettovello
El jueves pasado, Pettovello dijo que iba a atender a quienes se lo solicitaran e iba existir una ayuda individual, pero luego no recibió a ninguna de las personas que formaron una fila de cerca de tres kilómetros a la espera de ser atendidas.
Ante ese marco, la conducción cegetista plasmó su planteo en un comunicado que se titula “Chicos ¿tienen hambre?». Allí remarcó que «frente a la condición urgente del hambre no puede haber otra prioridad que una respuesta activa y una actitud de compasión elemental».
En relación con los dichos de la ministra, de que no quería más intermediarios -en referencia a los dirigentes de las organizaciones sociales- y que iba a hablar uno por uno con quienes necesitaban ayuda -promesa luego incumplida-, desde la CGT opinaron que la frase fue «arrogante, insensible y discriminatoria».
«Urgente y necesario»
«La titular del Ministerio de Capital Humano, Sandra Pettovello, exhibió la actitud política del gobierno nacional ante los reclamos que organizaciones sociales, nucleadas en la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP), realizan tras el recorte de ayuda estatal en alimentos para los comedores comunitarios y las ollas populares», señaló la Confederación General del Trabajo.

En ese sentido, la CGT advirtió que «es precisamente eso lo que hoy sí resulta realmente ´urgente y necesario´».
«La situación de indigencia y pobreza estructural de millones de personas en extrema vulnerabilidad en nuestro país no puede esperar. Especialmente en lo que se refiere a niños, niñas, adolescentes y adultos mayores», alertó.
«Constituyen un abanico doloroso de nuestro cuerpo social -indicó la central obrera-, castigado desde hace mucho tiempo por el flagelo de la inflación, con sus secuelas de miseria y deterioro, que gestiones gubernamentales desafortunadas o ineficientes no pudieron o no supieron encauzar para bienestar de la enorme mayoría de la población».
Con el paro en veremos
Para la organización gremial, que debate de manera interna un nuevo paro, aunque hay sectores que indican que primero “hay que ver qué pasa con la ley Ómnibus”, tal como le consta a Gestión Sindical.
«Esta fila del hambre´ muestra el rostro más cruel de los desafíos como dirigentes y también como habitantes naturales de una nación», opinan en la CGT.
«´Un plato de comida no se le niega a nadie´ es una vieja frase que representa nuestra más saludable tradición argentina. La Conferencia Episcopal Argentina va más allá y expresa que ´el pedido del pan de cada día es un clamor de justicia´», manifestó la central obrera, en alusión a las recientes expresiones de la cúpula eclesiástica local.
En otro párrafo, se remarca qué pasa con la gestión libertaria: «Las distintas variables económicas de estos últimos días muestran datos alarmantes que se expresan sobre todo en el descontrolado aumento de los alimentos, los medicamentos y los servicios en general, componiendo un panorama inusitadamente crítico de cara a los meses venideros».
La advertencia final de la CGT fue: «El riesgo de una crisis alimentaria con imprevisibles consecuencias está a la vuelta de la esquina. Si lo que va a regir es la ´ley de la selva´, lo que sobrevendrá es un horizonte de mayor decadencia y desintegración».

