En un nuevo episodio de tensión en la industria textil, en Tierra del Fuego, la fábrica que produce las marcas Danubio, Cannon, Fiesta y Suplesa decidió suspender a todo su personal durante tres meses. La medida alcanza a aproximadamente 70 trabajadores de la planta.
Según la empresa, la decisión responde a la caída de la demanda y la falta de salida de mercadería, en un contexto de dificultades logísticas y retracción del consumo. Bajo el esquema acordado, los empleados percibirán un porcentaje de su salario bruto y el total de los conceptos no remunerativos, lo que representa cerca del 90% del sueldo neto.
Esta suspensión se suma a episodios previos de ajuste en la misma empresa, que el año pasado había reducido su plantilla con despidos de 35 operarios, generando preocupación entre los trabajadores sobre la continuidad de sus puestos.
Bajo ese escenario, gremios y representantes del sector advierten que la situación refleja la fragilidad de la industria textil en la región, afectada por la caída del consumo interno y la competencia de importaciones.
Efecto crisis: qué desafíos recaen sobre el sector textil
La suspensión de toda la planta constituye un alerta para el empleo industrial en Tierra del Fuego, donde la empresa había sido durante décadas un motor económico y generador de trabajo estable. Mientras los trabajadores esperan definiciones sobre la finalización del período de suspensión, la medida pone nuevamente en evidencia la incertidumbre laboral y los desafíos del sector textil, que busca adaptarse a un mercado cada vez más complejo y competitivo.

