El conflicto en la línea 148 de colectivos sumó este miércoles un nuevo capítulo luego de que trabajadores denunciaran que la empresa Misión Buenos Aires, actual operadora del servicio tras la salida de El Nuevo Halcón, les impide ingresar a las cabeceras y sacar las unidades a la calle. Como consecuencia, la línea permanece sin servicio mientras crece la tensión entre la firma y los choferes.
La situación se produce después de meses de conflicto laboral atravesados por salarios adeudados, incumplimientos y reclamos sindicales que derivaron en el reemplazo de la anterior concesionaria. Sin embargo, los trabajadores aseguran que la crisis lejos está de resolverse.
“El 1° de mayo empezamos a salir a trabajar con la nueva empresa en condiciones en las que no tendríamos que haber salido, salimos igual porque imagínate que después de estar cuatro meses mal, sin cobrar, haciendo changas, todos queremos una fuente de trabajo”, explicó.
“Hoy nos encontramos con que no nos están permitiendo ingresar al predio, no nos están dando planillas de trabajo, no nos dejan sacar coche, ellos mismos están impidiendo que el servicio salga”, afirmó.
El chofer también reveló las precarias condiciones en las que venían desarrollando sus tareas desde el inicio de operaciones con Misión Buenos Aires.
En ese sentido, remarcó que los trabajadores comenzaron a ingresar al predio únicamente para poder utilizar sanitarios, situación que habría desencadenado la reacción de la empresa.
Gabriel insistió en que “no hay ninguna abstención de tareas” y remarcó que los choferes quieren continuar trabajando.

En medio de la escalada del conflicto, los delegados mantenían prevista una reunión con representantes de la Unión Tranviarios Automotor (UTA), funcionarios de la Secretaría de Trabajo y directivos de la empresa para intentar destrabar la situación.
Mientras tanto, los trabajadores continúan denunciando incumplimientos vinculados al acta acuerdo firmada tras el traspaso de la línea.
“Tampoco nos pagaron lo adeudado, que es lo que decía el acta”, aseguró el chofer.
El malestar entre los empleados también crece por las condiciones humanas y laborales que, según denuncian, debieron soportar durante los últimos días.
“Se aguantó 11 o 12 días haciendo las cosas que no tendríamos que hacer como persona. No es digno ir a un baño arriba de un colectivo. Uno tuvo que ir de cuerpo arriba del colectivo porque no llegaba a la casa”, expresó Gabriel con crudeza.
Incertidumbre laboral y reducción de personal
El conflicto también expone el fuerte ajuste laboral que atraviesa la línea. Según relataron los trabajadores, de una planta que superaba los 500 choferes actualmente permanecen alrededor de 420.
“Me faltan cuatro años para jubilarme y dije: ‘Bueno, me voy a jubilar tranquilo’. Pero no. Hay inseguridad total. Te están marcando la cancha constantemente en cosas que no son”, lamentó el conductor.
La situación de la línea 148 se transformó en otro foco de tensión dentro del transporte público bonaerense, en un contexto marcado por reclamos salariales, deterioro de las condiciones laborales y conflictos crecientes entre empresas y trabajadores del sector.

