El cierre de la sucursal chaqueña no implicará, en principio, la desaparición del establecimiento. La empresa acordó la venta de sus activos a un empresario supermercadista de la zona, quien asumió el compromiso de incorporar a la totalidad de los más de 40 empleados que actualmente trabajan en el local. Sin embargo, la salida de la cadena genera preocupación por el futuro de las fuentes laborales y las condiciones en las que se concretará el traspaso.
La medida forma parte de un escenario más amplio de ajuste dentro de ChangoMás. Según estimaciones difundidas por la Federación Argentina de Empleados de Comercio y Servicios (FAECyS), entre 530 y 650 trabajadores habrían sido desvinculados de la compañía entre comienzos de 2025 y octubre de 2026. El recorte se desarrolló mediante despidos escalonados y en grupos reducidos, una modalidad conocida como despidos por goteo.
Durante ese período, las cesantías alcanzaron a establecimientos de San Juan, Rosario, Paraná, Tucumán, Bahía Blanca y distintas localidades del Gran Buenos Aires, entre ellas La Plata, Avellaneda, San Justo, Moreno y Lomas de Zamora. A comienzos de este año, la reducción de personal se profundizó con nuevas desvinculaciones en más de 20 sucursales del país.
La caída de las ventas de alimentos, bebidas y otros productos de consumo masivo aparece como uno de los principales factores detrás de las decisiones empresariales. Frente a la menor facturación, la compañía avanzó con modificaciones en sus locales, reducción de costos operativos y achicamiento de sectores comerciales, especialmente aquellos vinculados con electrodomésticos, bazar y productos textiles.
El cierre también se suma a la reciente salida de Musimundo de distintos puntos de Chaco, Corrientes y Misiones. En ese caso, 15 trabajadores quedaron afectados por el cierre de locales, con reclamos por salarios e indemnizaciones pendientes, lo que profundizó la preocupación entre los empleados de comercio de la región.
En ciudades como Posadas, donde ChangoMás mantiene dos hipermercados, la decisión adoptada en Chaco encendió las alarmas entre los trabajadores. La menor circulación de clientes, la pérdida de poder adquisitivo y la reducción del consumo alimentan la incertidumbre sobre la continuidad de otras sucursales.
Aunque el compromiso de incorporar al personal permitiría preservar los empleos en Sáenz Peña, el avance de los despidos y el cierre de establecimientos comerciales reflejan el deterioro que atraviesa el sector. La situación mantiene en alerta a los trabajadores mercantiles, mientras crece la preocupación por las consecuencias laborales de la caída del consumo.

