Cerró la histórica fábrica de retenes SCAR tras más de 50 años de producción en Córdoba

La planta metalmecánica, SCAR, bajó definitivamente sus persianas en barrio Pueyrredón, de la ciudad de Córdoba, dejando una imponente estructura vacía y una profunda incertidumbre en la zona. El cierre marca el fin de medio siglo de producción ininterrumpida y enciende las alarmas sobre el proceso de desindustrialización que atraviesa el sector.

La ciudad de Córdoba perdió una de sus unidades productivas más tradicionales. Tras más de cincuenta años de actividad, la fábrica de retenes SCAR cesó sus operaciones en el corazón de barrio Pueyrredón. Lo que durante décadas fue un símbolo de trabajo, hoy se transformó en una «imponente mole de cemento vacía», con persianas bajas y una ausencia total de movimiento en sus portones.

La planta no era solo un establecimiento fabril, representaba un punto de referencia ineludible para el sector metalmecánico local y nacional. En su etapa de mayor esplendor, SCAR consolidó una red comercial que trascendía los límites de la provincia, llegando a distribuir sus productos hacia todo el norte del país.

El impacto en el tejido social y económico

El cierre de SCAR altera la dinámica cotidiana de una comunidad que creció al ritmo de sus máquinas. Durante años, el flujo constante de operarios en turnos rotativos, proveedores y transportistas moldeó una identidad barrial ligada al movimiento obrero.

Las consecuencias del cese de actividades son palpables ven el territorio:

  • Silencio en la zona: Donde antes había ruido de motores y camiones cargando mercadería, ahora domina una quietud que los vecinos describen con «mucha tristeza».
  • Crisis en el comercio local: Los negocios de cercanía, que dependían del movimiento diario de los trabajadores, perciben el vacío económico dejado por la planta.
  • Incertidumbre familiar: El fin de la unidad productiva afecta directamente a las familias vinculadas a la actividad, quienes hoy enfrentan un escenario de desprotección.

La desindustrialización bajo la lupa

Este desenlace no es un hecho aislado, sino que se inscribe en un complejo escenario para la industria manufacturera nacional. Expertos y referentes del sector advierten que la combinación de la caída del consumo interno, el incremento de los costos operativos y la apertura comercial impulsada por el modelo económico del gobierno de Javier Milei, está derivando en lo que muchos ya califican como un «industricidio».

El cierre de una firma con cinco décadas de trayectoria, que supo resistir crisis previas y procesos de adaptación en la difícil economía argentina, funciona como una señal de alarma para el polo industrial cordobés. La desaparición de SCAR, consecuencia del rumbo económico actual, plantea nuevamente el interrogante de si la especulación financiera está desplazando definitivamente a la producción local y al empleo registrado en el país.

FUENTE: Mundo Gremial