Los estatales porteños, nucleados en ATE Capital y en la seccional porteña de la CTA de los Trabajadores, conducidas por Daniel Catalano y Hugo Yasky respectivamente, volvieron a encender las alarmas frente a un nuevo avance del Gobierno nacional sobre el Estado.
La reacción sindical se produjo luego de la primicia publicada por Mundo Gremial, donde se reveló el plan oficial para desguazar la Secretaría de Trabajo, a cargo de Julio Cordero, cerrar delegaciones en todo el país y avanzar con el despido de más de 1.600 trabajadores.
A partir de esa información, las organizaciones enviaron una carta documento al secretario de Trabajo y se movilizaron en rechazo a lo que consideran un nuevo intento de vaciamiento estatal.
Desde las entidades advirtieron que la administración libertaria pone en riesgo más de mil familias y amenaza la continuidad de 43 delegaciones territoriales, lo que implicaría una fuerte reducción de la presencia estatal en distintas regiones del país.
🚨 Urgente: Milei amenaza con dejar a 1600 trabajadores en la calle.
Amenazan con otro desguace en el Estado, dejando a más de mil familias sin trabajo y peligran 43 delegaciones territoriales en todo el país.
Esto significa una ausencia estatal en áreas clave. No es solo contra… pic.twitter.com/LpKtYkWva9— Tano Catalano (@DanielCatalano_) March 18, 2026
«No es solo contra los laburantes: es contra toda la sociedad», remarcaron. Y es que cada puesto de trabajo que se pierde significa menos capacidad del Estado para garantizar derechos, menos controles y menos respuestas frente a las necesidades de la población.
El cierre de oficinas y la reducción de personal afectan directamente áreas sensibles, debilitando funciones clave vinculadas a la regulación laboral, la fiscalización y la protección de trabajadores y trabajadoras.
Exigen reincorporaciones y alertan por el ajuste estatal
En ese marco, exigieron la reincorporación de los despedidos, el sostenimiento de todas las delegaciones y el cese inmediato de cualquier política que implique el achicamiento del Estado.
La advertencia es contundente: cada recorte no solo golpea a quienes pierden su empleo, sino que profundiza la desigualdad y deja a amplios sectores sociales sin respaldo.

