La Unión Obrera Metalúrgica (UOM) renovó su conducción nacional y ratificó a Abel Furlán al frente del gremio con cerca del 80% de los votos. La nueva Comisión Directiva refleja un reordenamiento interno con movimientos en cargos estratégicos, ascensos de dirigentes cercanos al oficialismo y la salida de referentes de seccionales enfrentadas con la conducción. El nuevo mapa de poder de uno de los sindicatos industriales más fuertes del país.

Los cambios más fuertes en la cúpula
El movimiento de mayor impacto se dio en la secretaría adjunta. Daniel Daporta, dirigente de Avellaneda que hasta ahora ocupaba la secretaría de Actas, fue promovido al segundo cargo en la estructura nacional, en reemplazo de Naldo Brunelli, histórico referente de San Nicolás.

La tesorería también registró un cambio clave: José Ortiz, de la UOM Santa Fe, dejó su lugar y fue reemplazado por Pablo Molina, de Tres de Febrero. En la protesorería se produjo otra modificación significativa, con la salida de Enrique Salinas, de La Plata, y el ingreso de Diego Espeche, de San Miguel. Golpe al histórico Antonio «Nino» Di Tomasso que no encuentra rumbo en la seccional platense.
A su vez, Emiliano Gallo, de Vicente López, asumió como secretario de Organización, consolidando su crecimiento dentro del armado nacional.

UOM: Reemplazos y nuevos ingresos
El ascenso de Daporta dejó vacante la secretaría de Actas y Correspondencia, que quedó en manos de Daniel Gómez, dirigente de Bahía Blanca.

Otro de los ingresos destacados es el de Oscar Martínez, de Río Grande, quien se incorporó como secretario de Estadísticas y Análisis, ampliando la representación de las seccionales del interior en la conducción nacional.
En paralelo, varios dirigentes se mantienen en sus cargos, lo que aporta continuidad en áreas sensibles:
- Osvaldo Lobato continúa como secretario Administrativo
- Antonio Donello permanece en Asistencia Social
- Rubén Urbano sigue al frente de Prensa, Propaganda y Cultura
- Esteban Cabello conserva Relaciones Internacionales

Salidas con peso político
Las salidas de Naldo Brunelli y Enrique Salinas no fueron meramente administrativas. Ambos pertenecen a seccionales que se habían distanciado de la conducción de Furlán, junto con Capital y Villa Constitución, distritos que ya no integraban el esquema político mayoritario dentro del gremio.

A estos movimientos se suma la salida de José Ortiz, de la UOM Santa Fe, quien dejó la tesorería nacional, uno de los cargos más sensibles de la estructura sindical. Su reemplazo por Pablo Molina refuerza la estrategia de la conducción de consolidar un equipo alineado políticamente en las áreas clave.
En el Congreso Electoral, cinco seccionales votaron en contra de la reelección de Furlán: Capital, San Nicolás, Villa Constitución, Santa Fe y La Plata, lo que evidencia que las tensiones internas continúan abiertas pese a la ratificación de la lista oficialista.
Cómo quedó el nuevo secretariado nacional de la UOM

La lista oficializada por la Junta Electoral Nacional quedó conformada de la siguiente manera:
Secretario General: Abel Furlán (Campana)
Secretario Adjunto: Daniel Daporta (Avellaneda)
Secretario Administrativo: Osvaldo Lobato (San Martín)
Secretario de Organización: Emiliano Gallo (Vicente López)
Tesorero: Pablo Molina (Tres de Febrero)
Protesorero: Diego Espeche (San Miguel)
Secretario de Actas y Correspondencia: Daniel Gómez (Bahía Blanca)
Secretario de Asistencia Social: Antonio Donello (Rosario)
Secretario de Prensa, Propaganda y Cultura: Rubén Urbano (Córdoba)
Secretario de Relaciones Internacionales: Esteban Cabello (La Matanza)
Secretario de Estadísticas y Análisis: Oscar Martínez (Río Grande)
Un armado que combina continuidad y control político
La nueva conducción muestra un equilibrio entre continuidad en áreas técnicas y recambios en puestos de alto contenido político y administrativo. Los cambios en la adjunta, la tesorería y la protesorería marcan un punto de inflexión en la estructura del gremio y reflejan el intento de la conducción de consolidar su base interna tras un proceso electoral atravesado por impugnaciones, cuestionamientos y fracturas territoriales.

Con este reordenamiento, Furlán no solo ratifica su liderazgo formal al frente de la UOM, sino que también redefine el mapa de poder dentro de la organización, desplazando a dirigentes críticos y promoviendo a cuadros propios en los lugares más sensibles de la conducción nacional.

