«Vaca Muerta no va a brillar si no ponemos en caja el convencional»

La petrolera puso en marcha un ambicioso proyecto para reducir del 14% al 8% la declinación de sus campos maduros o viejos, que aportan un 80% de su oferta total de petróleo.

La búsqueda de eficiencia en la recuperación secundaria. Y el futuro de la mano del EOR. Las claves de un plan con menos marketing pero igual de importante que Vaca Muerta.

El 81% de la producción de petróleo de YPF, el mayor jugador de la industria hidrocarburífera, proviene de yacimientos convencionales, que explican también un 51% de la oferta de gas. Por peso específico propio, los números de la empresa controlada por el Estado espejan de manera casi idéntica la estadística nacional. La marcada declinación de ese tipo de campos, que caen a un ritmo promedio del 14% anual, atenta contra el brillo de Vaca Muerta. Lo que termina sucediendo es que la creciente producción de no convencionales compensa la declinación de los reservorios convencionales.

No es un problema exclusivo de YPF. Atraviesa toda la industria. Y es una debilidad intrínseca de la estructura energética argentina, por ahora infravalorada en ámbitos de discusión.

«En los últimos tres o cuatro años, YPF viene  a t  (casi sin crecimiento), reemplazando la declinación del convencional con proyectos no convencionales», admite Cristian Espina, gerente de Geociencias y Reservorios de la petrolera, que recibió a  T R A M A  en su oficina de la torre de Puerto Madero, junto con Diego Leiguarda, gerente de Desarrollo de Reservorios, y José Luis Massaferro, gerente de Estudios EOR. «Vaca Muerta no va a brillar si no ponemos en caja el convencional», completa.

Con menos marquesinas que los desarrollos en Vaca Muerta, YPF encaró en 2018 un proyecto igual o más urgente que la explotación del  shale  de Neuquén. En enero de ese año inició un re-estudio de su porfolio de yacimientos maduros, aquellos que llevan décadas en explotación.

Por diversos motivos –entre los que podrían señalarse la elevada barrera de ingreso a los campos no convencionales y el enorme esfuerzo de inversión que requieren esos proyectos–, la puesta en valor del convencional por medio de trabajos de secundaria y terciaria y de incorporación de nuevas empresas a la operación de ese tipo de campos es un mandato imprescindible para la Argentina. Si, como ya es casi un hecho, en 2020 los desembolsos en Vaca Muerta serán bastante inferiores que los de 2018 y 2019, amortiguar lo más posible la declinación de los yacimientos convencionales se convertirá en la prioridad de la industria.

La re-evaluación parcial de los activos de YPF concluirá en 2021, pero ya motivó una resignificación dentro de la empresa. La categoría  viejo s  reemplazó a la de maduros . «Este re-estudio, o refinación de los estudios existentes, nos permitió incrementar el factor de recobro, bajar la declinación y revertir el índice de madurez», explica Leiguarda, un ingeniero especializado en campos maduros que se sumó a YPF en mayo de 2018 después de realizar casi toda su carrera en Pan American Energy (PAE).  (…)

 

Fuente: PetrolNews